martes, 24 de enero de 2017

4. Lógica, retórica y argumentación (2ev).


El concepto de la semana

¿Qué es un diálogo? Escuchando los rumores que circulan por las calles, podríamos llegar a creer que se trata de un ungüento amarillo capaz de solucionar los más enconados problemas: desde la violencia doméstica al terrorismo de masas, desde los conflictos laborales hasta las guerras, pasando por los aprietos conyugales o paterno-filiales, las crisis económicas y políticas y las querellas vecinales, se alude generalizadamente a este término-fetiche como a un talismán apaciguador y curativo de eficacia semejante a la que alguna vez Philip Marlowe le atribuyó al güisqui con soda; como, por otra parte, la reproducción masiva y ya monótona de esta retórica del diálogo no parece disminuir un ápice las dificultades contra las cuales se receta, la exhortación acaba siendo causa del desprestigio del fármaco: llegamos pronto a la conclusión, a menudo tácita, de que el diálogo “no sirve para nada”,  dando así en los hechos la razón a quienes desde el principio decidieron prescindir de ella en favor de tratamientos más contundentes. Nada de esto sucede, desde luego, por culpa del diálogo sino que, como todos los términos afectados por un prejuicio positivo, este sufre una particular erosión y es objeto de una gran confusión: se utiliza a menudo perversamente para encubrir intenciones que nada tienen que ver con él, como las de negociar, amenazar, extorsionar o amedrentar y, debido a sus resonancias agradables, y también aparece con frecuencia como sinónimo de “consenso” o del más castizo “hablando se entiende la gente” (que, al igual que todas las fórmulas de su estirpe, sólo es cierto a veces, pues hablando la gente también se insulta, se difama, se desprecia o se miente).
En la acepción en la que Platón lo elevó a modelo de la actividad filosófica, el diálogo es aquella operación mediante la cual se intenta, y en el mejor de los casos se logra, que algo verdadero comparezca a través del lógos, es decir, en el espacio creado por ese tipo de palabra que aspira al fin —aparentemente tan sencillo pero realmente tan difícil— de incrementar nuestro conocimiento, de decir acerca de algo una verdad que aún no sabíamos, de hacer que esa verdad se muestre mediante la palabra. El lugar así emplazado sólo puede ser el espacio público, o sea el foro, porque sólo en él —a diferencia de lo que sucede en los espacios privados dominados por los intereses estratégicos, o en los espacios comunitarios habitados por los dioses locales y las mudas pasiones preciviles— quienes hablan y escuchan quedan elevados a la dignidad de individuos libres. La libertad en cuestión lo es aquí en el doble sentido de liberación de las ataduras pre-racionales del grupo y de capacidad para asentir a la verdad y negarse a la falsedad, incluso aunque la primera nos perjudique o la segunda nos convenga. El diálogo, por tanto, no se reduce a un simple “intercambio de opiniones” en el que cada cual da solamente el equivalente de lo que recibe, o a una pugna entre rivales en la que uno trata de imponer al otro un esquema de argumentación que conduce forzosamente a la conclusión que le interesa; se asemeja más bien a un viaje, a una salida, a una exposición a una clase de espacio en donde se corre el riesgo de perder la propia opinión, no en beneficio de la ajena, sino simplemente de la verdad de la cosa misma en pos de la cual se va. 
Y también fue Platón quien ejemplificó esta salida en la celebérrima alegoría de la caverna, señalando con claridad que esa liberación de las ataduras es algo que nadie puede lograr por sí solo, algo para lo que es indispensable que haya otro. Porque aprender a dialogar no es sino aprender a ocupar el lugar de otro y, de ese modo, a ampliar los horizontes de significado de cada una de las palabras que decimos, incluso y sobre todo de la palabra “yo”. No se trata, por tanto, tampoco del simple “escuchar al otro”, por muy beneficiosa que esta experiencia pueda ser, sino, como alguien dijo, de aprender a escuchar a la razón misma en la voz que habla de otra manera, con otro acento y desde otra experiencia y, por esta vía, de lograr una amplitud de miras que nadie podría alcanzar solo y de fomentar la auténtica libertad de pensamiento, que nunca puede ser un fenómeno privado.  Sólo cuando se ha conocido el verdadero diálogo, que lleva a cada uno más allá de su “yo”, puede en verdad pensarse libremente, es decir, puede el alma “dialogar consigo misma” como si lo hiciera con otro. Como en la narración platónica, es el otro quien nos libera de las cadenas de nuestros prejuicios y nuestros cálculos, quien nos otorga el poder de decir la verdad libremente en el mismo momento en que nosotros le reconocemos como un igual y garantizamos la libertad de su palabra poniéndonos en su lugar cada vez que la tomamos. Hay diálogo —más que negociación, coacción o comercio— cuando no hablamos con otro desde nuestra identidad o nuestro cuartel general para tantear las concesiones que podemos arrancarle o el terreno que nos veremos obligados a cederle, cuando hemos salido de ese cuartel para colocarnos en el medio, en el foro, en el lugar de cualquier otro en donde ya no podemos recurrir, para argumentar, a la complicidad de “los nuestros” o a la antipatía implícita hacia “los otros”.

 Y, finalmente, “diálogo” no es sinónimo de “acuerdo”. Para empezar, porque diálogo implica necesariamente ser dos, un dos que no puede resolverse en uno, que comporta una pluralidad irreducible por tratarse, como ya hemos dicho, de algo que para uno solo resulta imposible. Pero, sobre todo, porque podemos imaginar muchas situaciones —por ejemplo, un consenso entre ladrones— en las cuales dos se ponen de acuerdo acerca de algo sin que ello tenga nada que ver con la verdad ni con la libertad. No es cuestión, en el diálogo, de ponerse de acuerdo con otro sino con la cosa de la que se habla, puesto que si no se habla de nada, si aquello de lo que hablamos importa menos que los tratos a los que podamos llegar, si estamos dispuestos a hacer violencia a las cosas con tal de alcanzar un arreglo, entonces da igual lo que digamos y los pactos que firmemos, puesto que nuestras palabras estarán tan huecas como las manos de quienes pretenden apresar el aire. Un diálogo puede ofrecer ciertos resultados y llegar a conclusiones, pero importa ante todo por la creación de este espacio de apertura capaz de liberarnos de las estrecheces de nuestras propias y múltiples cavernas y de proporcionarnos el valor de enunciar y de escuchar ideas nuevas aptas para hacernos progresar, ideas para cuya exposición y discusión civil, a pesar de lo que pudiéramos pensar llevados de las creencias más comunes, no existen demasiados escenarios en unas sociedades como las nuestras, obligadas a una especialización profesional, científica y cultural cada vez más estricta y atravesadas por legítimos conflictos de intereses sociales, económicos y políticos. El diálogo, en sí mismo, no produce soluciones ni ofrece respuestas definitivas, más bien hace aflorar preguntas y plantea problemas. Pero, sin negar la necesidad inaplazable que todos tenemos de respuestas y de soluciones, no está probado que podamos darnos por satisfechos con ellas. La determinación de cuáles son exactamente los problemas que se nos plantean y las preguntas que nos hacemos, más allá de las premuras y de las solicitaciones que nos atraviesan en el tráfago de las ocupaciones y preocupaciones diarias, es en todos los sentidos al menos tan urgente y decisiva como la construcción de soluciones y respuestas para ellos, y la elaboración deliberada de estos problemas forma parte de las responsabilidades del auténtico ciudadano.



José Luis Pardo  El concepto de la semana: fármaco.

"Admitamos, por tanto, que cuando Thamus, en el texto de Platón, dice “fármacon”, no podemos estar seguros de si eso significa veneno o remedio (y cualquier traducción es traicionera), porque Thamus, por ser una divinidad solar, es capaz de hablar en dos sentidos a la vez. Ahora bien, Teuth, que aunque tenga algo de divino es una divinidad muy menor, ya no puede. Cuando presenta a Thamus la escritura como fármaco, está claro que él ya ha optado, ya ha elegido o ha dividio, ha reducido la ambigüedad decidiéndose por la parte “remedio” y haciendo abstracción de la parte “veneno”. En eso, los traductores de Platón no se equivocan. Thamus, por tanto, puede muy bien pasarse sin la escritura, pero no es el mismo caso el de Sócrates (que se ve obligado a distinguir entre una escritura buena y otra mala, en lugar de rechazar aristocráticamente la escritura en bloque, así como se ve obligado siempre a distinguir entre la esencia y la apariencia, en lugar de rechazar en bloque las apariencias y quedarse sólo con la esencia): él no es capaz de soportar la ambigüedad, o sea, no es capaz de decir palabras en dos sentidos a la vez, no es capaz de contradecirse. Ningún mortal lo es. Se pueden decir palabras contradictorias (de hecho, todas las palabras lo son en cierto modo), lo que no puede hacerse es pensar, mediante esas palabras, pensar en dos sentidos contrarios a la vez. Ningún mortal puede. Un signo escrito —por ejemplo, “fármacon”— puede descifrarse como “remedio” o como “veneno”, pero no como veneno y remedio al mismo tiempo. Puedes tomarte un fármaco. Te puede remediar un día. Otro día, el mismo fármaco te puede envenenar. O puede ser que el mismo día el mismo fármaco te remedie y te envenene, pero te remediará en un sentido (por ejemplo, te calmará el dolor de cabeza) y te envenenará en otro (por ejemplo, te hará polvo el estómago), lo que no puede ser es que al mismo tiempo te cure y te agrave el dolor de cabeza. No si eres mortal. Por eso, porque es mortal, Sócrates no puede expulsar la escritura sino solamente dividirla. Como Edipo yendo hacia Tebas, él también está a medio camino en busca de su origen; como a Edipo, un oráculo le ha dicho algo incomprensible (en su caso, que es el más sabio de los hombres); como Edipo, hace todo lo posible por refutar al oráculo (en su caso, buscar desesperadamente a un hombre sabio); y, como Edipo, acabará por encontrar a quien busca cuando se encuentre a sí mismo, pero eso —en el Fedro— aún no ha sucedido. Los mortales no pueden hacer otra cosa más que intentar reducir la ambigüedad. No pueden evitar el tener que tomar fármacos para remediar sus males (por ejemplo, el tener que hablar o escribir para entenderse), pero tampoco pueden evitar envenenarse con ellos más tarde o más temprano (para la mortalidad no hay ningún remedio definitivo, como no sea el veneno que tomó el propio Sócrates en el Fedón). Los mortales no pueden evitar tomar fármacos y, precisamente por eso, para ellos lo fundamental es dividir: no dejar de tomar venenos (aunque ya sabemos que el gasto farmacéutico es terrible), porque eso no es posible, pero sí al menos intentar no tomar los venenos por remedios ni viceversa."


José Luis Pardo: El concepto de la semana: secreto.

Do you want to know a secret? no significa ¿Quieres saber un secreto?, como apresuradamente pensaron los Mustang, encargados de desgraciar la susodicha canción en su versión castellana. . Significa ¿Quieres que te cuente un secreto?, ante todo porque los secretos no se saben, los secretos se guardan o se cuentan, y a menudo el contarlos es una forma de guardarlos: se lo cuentas a otro para que te lo guarde). De manera que la pregunta ¿Quieres que te cuente un secreto? equivale a la pregunta: ¿me guardas un secreto? Y ambas preguntas son preguntas retóricas. Es decir, es difícil imaginarse una respuesta negativa a esas preguntas (¿Quieres que te cuente un secreto? ¿me guardas un secreto?), ya que quien las hace presupone en su alocutario la pertenencia al mismo pathos en el que se encuentra inmerso el locutor, el que aúna el placer de contar con el placer de descubrir algo oculto, y se supone que nadie querría renunciar a ese doble placer. Pero, por otra parte, ¿no se dice que si se cuenta un secreto ya deja de serlo (o, como cantan con mucha más contundencia The Pierces, que dos no pueden guardar un secreto a menos que uno de los dos esté muerto.)? Esta es la que podríamos llamar la paradoja del secreto: si se cuenta, ya no lo es propiamente hablando, porque ha perdido su condición de oculto o de no-revelado, pero si no se cuenta no llega en realidad a serlo. 
El contenido del secreto es algo que alguien oculta a alguien durante cierto tiempo (de manera que en esto del secreto no hay sólo el ocultador y lo ocultado, sino también aquel a quien se oculta lo que se oculta), de forma que lo que se le oculta a alguno o algunos puede ser perfectamente manifiesto a otro u otros. “Llevo seis meses acostándome con tu marido”, “No te lo he dicho antes porque sabía que te sentaría mal”—: evidentemente, lo sabía ya tu marido, además de mí, lo sabía el conserje del hotel donde nos encontrábamos los viernes por la tarde, lo sabía el niño del chiste de Máximo, lo sabía seguramente el padre del niño, la madre de la novia, el médico del hospital que la atendió cuando dio a luz, etc., etc., etc., para todos ellos no era un secreto. Esto no quiere decir que no haya casos extremos, es decir, secretos cuyo contenido conoce solamente quien los ha guardado (sin jamás compartirlos) y que no se pueden averiguar de ninguna otra manera, y que además se mantienen en secreto de por vida. Pongamos, por ejemplo, el caso de alguien cuyo secreto es que el único momento de amor intenso de toda su vida fue cuando tenía trece años y su vecino del tercero le invitó al cine, y que desde entonces hasta ahora los treintaycinco años transcurridos han sido un simple marchitarse, un simple vegetar y sobrevivir, sin que ni su familia, ni su pareja, ni sus hijos ni su trabajo o su profesión hayan conseguido interesarle de una manera ni siquiera aproximadamente parecida a lo sentido aquella tarde de cine  sin que su vecino del tercero, por supuesto, llegase nunca a enterarse de nada. Pongamos que alguien mantiene guardado sin contárselo a nadie este secreto. Entendemos los motivos por los que alguien querría guardar un secreto así (a lo mejor le sentaba mal a su pareja, a sus hijos, a sus compañeros de trabajo, a sus amigos).  O bien, por tomar un ejemplo que incluya elementos “objetivos”, pensemos en alguien que ha mantenido toda su vida en secreto que fue él el asesino del tío Benito, aquel crimen que nunca llegó a esclarecerse, y supongamos que no queda prueba alguna del asunto. También aquí entendemos los motivos por los que alguien mantendría algo así en secreto: no solamente es que su familia, sus amigos o sus compañeros de trabajo podrían sentir algún rechazo hacia su persona si se enteran de que es un asesino, sino que además la policía podría sentir algún interés por reabrir el caso y buscarle las cosquillas. De todas maneras, en estos dos casos, si los llevamos verdaderamente al extremo, es decir, si dejamos que los dos sujetos de referencia se lleven sus respectivos secretos a la tumba, tendremos un problema. Si, como antes hemos dicho, el contenido de un secreto es por su propia naturaleza algo que puede ser ocultado y revelado, tendremos que convenir en que el secreto deja de serlo cuando su portador muere, porque  —si no hay ningún documento que pueda salir a la luz propiciando su revelación—, desde ese momento ya no puede ser revelado y, por tanto, ya no es secreto. Lo es sólo hasta el último aliento de quien lo guarda, hasta el último momento de su vida, pero no después (naturalmente, está el asunto tan novelesco de que alguien pueda descubrir, mucho después, que en realidad aquella mujer nunca estuvo enamorada de su esposo o que aquel probo funcionario fue en realidad el asesino del tío Benito, pero esto sólo puede suceder si la hipótesis de la que hemos partido es falsa, o sea, si el sujeto no es el único que sabe lo ocurrido en su corazón o en el solar del tío Benito).  Por este motivo enunciábamos la paradoja del secreto diciendo que si no se cuenta no está claro que lo sea. Es más,  en estos casos extremos la cosa es tan peliaguda que, incluso aunque nos imaginásemos a uno de esos dos sujetos confesando a otro su secreto en un momento dado —si realmente sus palabras son el único testimonio de la verdad de los acontecimientos—, nada les impediría a ambos decir al día siguiente a sus interlocutores que lo que contaron ayer era mentira, que lo hicieron solamente por darse importancia o para ofender. Y esta declaración tendría que ser necesariamente igual de creíble que la anterior y literalmente contraria.

José Luis Pardo. IN OTHER WORDSn

"Los animales no están “privados de palabra” porque nunca la han tenido ni han podido tenerla. Los tontos de Velázquez, sin embargo, tienen palabra en el perverso modo de estar privados de ella, de haberse quedado en los bordes mismos del discurso, pero conservan una relación esencial con la palabra, que está presente en su voz como hueco, como falta, como ausencia. No es la mera voz animal, sino la voz al borde de la palabra de una animalidad específicamente humana, perfectamente distinguible de la del resto de los animales, porque es la voz de uno a quien le es esencial estar dotado de palabra.

 Ese lugar, situado al otro lado del confín de la palabra humana, es para nosotros el más extraño de todos los lugares, no solamente aquel en donde habitan los que han perdido la palabra, sino el paisaje hacia el cual vemos partir a quienes nos abandonan, el paisaje en el cual vemos perderse a quienes caen por la borda del discurso y se debaten en ese océano de voces sin palabra, cuando ya han dejado de hablarnos o aún no han empezado a hacerlo, aunque aún nos miren y giman o se muevan. Su mirada perdida, extraviada como la que habita en los ojos de Nietzsche en esas espantosas fotos y dibujos posteriores a la pérdida del juicio, el latido aterrador de ese cuerpo envuelto en camisones blancos, vivo todavía pero ya a salvo de todo cuanto los demás hombres puedan hacer por él, a salvo incluso de su compasión, su mirada y su voz al borde de la palabra son la mirada y la voz de los que se están hundiendo, de los que se están ahogando irremediablemente, de aquellos por quienes ya no podemos hacer nada y que se van hacia el fondo con lo que Cernuda llamaba la ligereza de los ahogados.

 Pálido entre las ondas cada vez más opacas
 El ahogado ligero se pierde ciegamente
 En el fondo nocturno como un astro apagado.
 Hacia lo lejos, sí, hacia el aire sin nombre.

 Pero ese lugar no es únicamente el aire sin nombre hacia donde vemos que se nos escapan todos aquellos a quienes perdemos, el lugar hacia donde también un día nosotros habremos de viajar, el lugar hacia el cual viajamos sin cesar y sin conciencia de hacerlo, el abismo por cuyos bordes caminamos como sin verlo; ése es, también y sobre todo, el lugar de donde venimos, aunque de él no podamos guardar recuerdo alguno, precisamente porque está más allá de la palabra, allí donde en el principio era sólo la voz, la voz al borde de la palabra. En esas experiencias –la falta de palabra de los moribundos o de los “tontos”– no sentimos nada “del otro lado”, “del otro confín” más que, si acaso, nuestra imposibilidad de visitarlo, de imaginarlo, de concebir siquiera cómo podría ser esa vida “al borde de la palabra”, en el filo de una voz asomada a un abismo del que sabe que no regresará nunca hecha palabra, del que ni siquiera puede pensar el regreso, un lugar de donde nadie vuelve para contarlo (pues quienes podrían contarlo no vuelven, y quienes vuelven no pueden contar nada)."

John Stuart Mill. El utilitarismo. Un sistema de la lógica.

 "Si se me pregunta qué entiendo por diferencia de calidad en los placeres, o qué hace a un placer más valioso que otro, simplemente en cuanto placer, a no ser que sea su mayor cantidad, sólo existe una única posible respuesta. De entre dos placeres, si hay uno al que todos, o casi todos los que han experimentado ambos, conceden una decidida preferencia, independientemente de todo sentimiento de obligación moral para preferirlo, ése es el placer más deseable. Si aquellos que están familiarizados con ambos colocan a uno de los dos tan por encima del otro que lo prefieren, aun sabiendo que va acompañado de mayor cantidad de molestias, y no lo cambiarían por cantidad alguna que pudieran experimentar del otro placer, está justificado que asignemos al goce preferido una superioridad de calidad que exceda de tal modo al valor de la cantidad como para que ésta sea, en comparación, de muy poca importancia"

Alejandro Tomasini Bassols.

"No hay modalidad de trabajo en filosofía que no exija una gran seriedad y que no implique una inmensa responsabilidad por parte de quien aspira a participar en la gran labor colectiva que es la actividad filosófica profesional. Ello incluye a quienes vierten un texto clásico a un idioma distinto del original. Hablar de responsabilidades implica enumerar una serie de condiciones. El traductor responsable es quien pasa dichos exámenes, esto es, quien satisface las condiciones de que se trate. ¿Qué condiciones son esas? Desde luego, «conocer» el idioma del cual se traduce. Nadie discutirá este punto. Ahora bien, esta condición, siendo necesaria, dista muchísimo de ser suficiente. ¿Qué otras condiciones han de cumplirse? Una esencial, es que el traductor conozca su propio idioma. Es obvio que la mera fluidez en el lenguaje oral no basta para garantizar elegancia y belleza literarias. Una tercera condición sine qua non, para tener el derecho moral de atreverse a traducir una obra de valor universal, es saber de lo que está traduciéndose. El mero conocimiento del idioma no sirve de gran cosa si el potencial traductor no es una persona versada en los temas del texto por traducir. Alguien puede jactarse de saber chino, pero si no sabe nada de marxismo, la traducción que haga de un escrito de Mao podría resultar simplemente ininteligible. Cuarta y última condición: realizar un tremendo esfuerzo por entregarle al lector de la versión traducida un texto que recoja y refleje, hasta donde ello sea factible, la originalidad, la claridad y la belleza del original." 

https://elpais.com/elpais/2017/10/11/ciencia/1507710258_597095.html?id_externo_rsoc=FB_CM

José Luis Pardo. Correspondencias.

"Como sabes, querida Sandra, Theodor W. Adorno se refirió en cierta ocasión a una reunión mantenida por algunos escritores anti-intelectualistas alemanes a principios de la década de 1920, de la que había nacido un nutrido grupo —los “auténticos”— que, durante los años siguientes, se impusieron por todas partes gracias a una “ideología alemana” dominante; una ideología que, sin embargo, no se amparaba ni concretaba en ninguna doctrina; de ella decía espléndidamente Adorno: «ha resbalado hasta el lenguaje»; es ese mismo lenguaje —y no las presuntas “ideas” transmitidas a través de él, pues en la mayoría de los casos tales ideas sólo brillan por su ausencia— lo que «es de hecho ideología», y es su simple repetición lo que produce efectos ideológicos mucho más eficaces y duraderos que los intentos de exhortación persuasiva dotados de algún contenido argumental."


José Luis Pardo. Correspondencias.

"Querida Sandra:  si quieres que te diga la verdad, no creo demasiado en la contraposición entre “filósofos urbanistas atroces y aprovechados” y “pensadores de la ciudad desinteresados” (encuentro entre ambos grupos muchas más concomitancias que diferencias). De todos mis libros, seguramente es en La intimidad en donde más me he explicado acerca de cuestiones relacionadas con lo que me preguntas. En ese texto, yo usaba la pareja “significado explícito/sentido implícito” para considerar lo que tú llamarías, en bloque, “el problema del Sentido”. Y si de algo me dejó convencido la escritura de este libro es de que ambos aspectos (significado explícito y sentido implícito o, en tus términos, significación y sentido) son (i) mutuamente irreductibles y (ii) completamente inseparables. Cuando te oigo hablar (no sólo a ti, claro está) de un “sentido desnudo de significación”, pienso inmediatamente en la idea de un lenguaje que fuera todo sentido implícito y nada significado explícito. Desde luego, se me ocurren algunos candidatos para llenar esa definición: por ejemplo, el llanto de un niño recién nacido o las palabras de un tirano. El llanto de un niño tiene mucho sentido (implícito), pero ningún significado explícito, de ahí la desesperación de los padres cuando lo escuchan, que no saben si expresa una enfermedad que puede conducir a una muerte inminente o un simple capricho abusivo (porque esos dos extremos son posibles, y también toda la gama de matices que se extiende entre ellos); se podría, desde luego, poner como ejemplo también la voz o la expresión de las bestias, que a ciertas personas con especial sensibilidad hacia los animales pueden causarles la misma preocupación o suscitarles idénticas piedad y ternura. Si en la mayoría de los casos no es así quiero decir: si en la mayoría de los casos la expresión de los animales no causa en los humanos la misma inquietud que el llanto de un niño, que Konrad Lorenz consideraba como uno de los ruidos más molestos de la tierra, ello sucede porque los padres preven que alguna vez su hijo llegará a significar (explícitamente) algo, es decir, porque al interpretarlo anticipan el día en que el niño aprenderá a hablar y a comunicar de forma patente las diferencias entre un dolor agudo y un capricho mimoso, lo que prueba que el sentido implícito no se comprende como tal (como sentido implícito) sino porque se pone en relación con el significado explícito, aunque sea anticipándolo. Y esto es lo que ocurre, en el fondo, con las personas que manifiestan especial sensibilidad hacia los animales, que interpretan su expresión a la luz del paradigma del lenguaje humano, que siempre tiene una dimensión explícita irreductible. Allí donde no se da ese contraste (es decir, cuando se quiere pensar solamente en el carácter de los sistemas de comunicación animal), tampoco ocurre la diferencia entre sentido (implícito) y significado (explícito), como lo prueba el hecho de que de esos sistemas de comunicación animal podemos hacernos tanto una imagen de tipo código (es decir, un sistema absolutamente explícito, en donde a cada estímulo corresponde naturalmente una respuesta), como una de tipo “sentimiento” (en donde se trata de una implicitud inexplicitable, como cuando decimos de ciertos animales que “sólo les falta hablar”, lo cual es cierto, lo que sucede es que se trata de una falta bastante importante), es decir, no podemos reconstruir la diferencia entre lo implícito y lo explícito. El caso más dramático lo constituyen, probablemente, esa clase especial de seres humanos que (por algún defecto neurológico o genético: está claro que no me refiero a los mudos ni a los sordomudos, que sólo están privados de voz) están privados de palabra; los sentimientos que hacia ellos experimentamos ya se trate de compasión, miedo o asco no son como los que tenemos ante los animales, porque los animales no están realmente privados de palabra, ya que la palabra no cuenta entre sus posibilidades, sino que denotan un tipo especial de lástima que sólo se hace patente allí donde se descubre que ellos nunca llegarán a hablar, es decir, que se les niega la posibilidad que más propiamente les corresponde. 
De una palabra nos maravilla que puede significar muchas cosas, como de un niño que puede convertirse en muchos adultos distintos. Pero si esos mismos padres supieran o si simplemente sospechasen que ese niño nunca se convertiría en adulto (es decir, nunca llegaría a hablar con sentido y significado), su inquietud se convertiría en miedo, su desesperación en asco y su piedad en pena. En el caso de las palabras del tirano, la razón por la cual sólo pueden llegar a tener sentido implícito (pero no significado explícito) es que, para que exista significado, se requiere un igual que admita ese significado y, al hacerlo públicamente, lo legitime. Como el tirano, por definición, no tiene iguales (porque es por naturaleza superior a sus súbditos), tanto su legitimación como su deslegitimación sólo pueden ser implícitas (a los tiranos no les gusta la justificación argumental de las normas, sino los paseos triunfales, las aclamaciones, los referenda, los sondeos y las cuotas de pantalla), y por ello las palabras de los tiranos son siempre ambiguas nunca se sabe si connotan una complicidad o una amenaza, ya que ellos se encuentran siempre en relaciones (al menos potencialmente destructivas) de intimidad con su pueblo. Naturalmente que la situación puede producirse (y se produce) a la inversa: cuando a alguien (como ha ocurrido en tantas sociedades con las mujeres o los extranjeros) se le niega el derecho a la palabra (explícita), sólo le queda el sentido implícito, la voz, el grito o el susurro. Rousseau, por ejemplo, justificaba su negativa a conceder el derecho de voto a las mujeres porque su lenguaje estaba demasiado cargado de sentido implícito (como el llanto de un niño: cuando decían “no” estaban diciendo implícitamente “sí”, etc.). En cierto sentido, tenía razón, sólo que la causalidad de su argumento debe ser invertida: no es que las mujeres no tuvieran derecho a votar (es decir, a significar explícitamente) porque su lenguaje fuese demasiado ambiguo, es que lo era justamente porque les faltaba el derecho al voto. Así que, cuando alguien defiende un “sentido desnudo de todo significado”, lo que yo me represento es el infierno de una situación de pura intimidad (niños que jamás se hiciesen adultos, tiranos que jamás abandonasen el poder, si es que hay alguna diferencia entre ambas cosas), que no encuentro más deseable que el de un mundo en donde todo fuese explícito."

LÓGICA PROPOSICIONAL (RUSSELL Y WITTGENSTEIN).

Son sinónimos: inferencia, argumento, fórmula, molécula.


Página 167. Ejercicio 13.

a) Es una molécula condicional, cuyo antecedente es una proposición atómica, y el consecuente es una conjunción de dos proposiciones atómicas.

b) Se trata de una molécula conjunción compuesta por una condicional, cuyo antecedente es una proposición atómica y su consecuente también, y una proposición atómica.

c)Es una conjunción formada por una proposición atómica y  una disyunción formada a su vez por 2 proposiciones atómicas

d) Se trata de una molécula disyuntiva formada por una conjunción de dos proposiciones atómicas y por una proposición atómica.

e) Es una molécula bicondicional cuyo antecedente es una proposición atómica negativa y su consecuente es una proposición atómica.

f) Es una molécula bicondicional negada, cuyo antecedente es una proposición atómica y su consecuente también.

Página 169. Describir la forma lógica de las inferencias del recuadro:

a) Conjunción de dos proposiciones atómicas.

b) Es una molécula condicional cuyo antecedente es una proposición atómica y su consecuente, también.

c) Molécula bicondicional cuyo antecedente es una proposición atómica y y cuyo consecuente es una conjunción de dos proposiciones atómicas.

Tablas moleculares: valores de verdad.

Una molécula de conjunción solo es verdadera cuando sus términos son verdaderos a la vez. Y falsa en todas las demás posibilidades.

Una molécula de disyunción solo es falsa cuando sus términos son falsos a la vez. Y verdadera en todas las demás posibilidades.

Una molécula de implicación siempre es verdadera salvo cuando el antecedente es verdadero y el consecuente es falso.

Una molécula de doble implicación es verdadera solo cuando antecedente y consecuente tienen el mismo valor (verdadero o falso). Y es falsa cuando tienen valores distintos.

Dado el siguiente argumento en lenguaje natural, se pide: "La lógica es una ciencia formal y Hume fue un gran empirista",

a) Formalizar.
b) Leer. p y q
c) Describir. Se trata de una molécula conjuntiva compuesta por dos proposiciones atómicas.
d) Calcular la validez de la inferencia utilizando la tabla de verdad.
e) Indicar qué tipo de argumento es. Es una indeterminación.

Formalizar
Leer
Describir
Calcular validez por tabla de verdad
Tipo de argumento

De las siguientes inferencias:

1. Si no eres libre, entonces eres libre.

2. Si eres libre, entonces es falso que no seas libre.

3. Si eres un ser racional y eres libre entonces eres un ser racional y eres libre.

4. Si eres libre y eres racional, entonces eres libre.

5. Si eres libre, entonces eres libre o eres racional.

6. Si eres libre o eres racional y además no eres libre, entonces eres racional.

7. Si eres libre entonces eres racional. Y si eres racional entonces eres libre. Entonces, si y solo si eres eres libre entonces eres racional.

8. "Si Stavroguin cree, no cree que cree. Si no cree, no cree que no cree". Dostoyeski: Los endemoniados (citado por Albert Camus: El mito de Sísifo).

9. Si y solo sí eres libre, eres racional. Entonces, si eres racional, eres libre.

10. No es cierto que si eres libre entonces seas racional.

11. Eres libre. No eres racional o eres un animal.

12. Si eres libre entonces no eres un animal.

13. O amo a Isabel o amo a María. Si amo a Isabel entonces amo a María.

14. Si ni soy libre ni soy racional entonces soy libre o soy un animal.

15. Carlos tendrá que ir al examen o fingirse enfermo. Si va al examen copiará o le suspenderán. Si se finge enfermo, le suspenderán. Pero ha decidido que no copiará ni se fingirá enfermo. Con lo cual suspenderá.

16. Si cae una helada habrá malas cosechas. Cae una helada. Luego, habrá malas cosechas.


LÓGICA Y ORDENADORES.

Una de las aplicaciones más novedosas de la lógica, y más productivas, es la que dio origen a los lenguajes de ordenador.

El lenguaje básico con el que funciona un ordenador, el llamado lenguaje de máquina, es un lenguaje binario que funciona como un lenguaje formalizado. Ahora bien, como la comunicación con el ordenador se haría muy complicada si tuviésemos que dominar un lenguaje formalizado binario, se han construido otra serie de lenguajes intermedios entre el lenguaje natural y el lenguaje de máquina para que la comunicación (programación y transmisión de información) nos sea más fácil. A estos lenguajes se les llama lenguajes de bajo nivel (más parecidos al lenguaje binario) y lenguajes de alto nivel (más parecidos a una lengua natural, normalmente el inglés). Los lenguajes de alto nivel son lenguajes de programación como el Basic, Cobo, Pascal, Fortran, Logo, Prolog, etc.

Pues bien, el ordenador está preparado para traducir la información recibida de alto o bajo nivel a un lenguaje de máquina. Así puede operar.

Simplificando, se puede decir que el lenguaje binario del ordenador funciona como un circuito eléctrico donde solo hay dos valores: circuito abierto = no pasa la electricidad, y circuito cerrado = pasa la electricidad. Si ahora llamamos al circuito abierto F, y al circuito cerrado V, ya estamos en condiciones de ver la similitud entre el lenguaje del ordenador  y el lógico.

Por ejemplo, del mismo modo que p y q es verdadero cuando lo son p y q, el circuito tendrá carga eléctrica cuando ambos interruptores, p y q, estén cerrados.

LÓGICA CLÁSICA: LA LÓGICA ARISTOTÉLICA Y ESCOLÁSTICA.


Lógica
Clásica (Aristóteles y Escolástica)
Proposicional (Filosofía analítica: Russell y Wittgenstein).
Argumento mínimo
El silogismo: dos premisas y una conclusión.
La proposición.
Tipos de proposiciones
Por cantidad (universales o particulares) y cualidad (afirmativas o negativas).
Pueden ser verdaderas o falsas.
Unidad mínima del cálculo
El término (sujeto y predicado de cada proposición).
La proposición.
Tipos de validez
Válido o no válido
Tautología, contradicción, indeterminación.
Número de argumentos válidos
19 modos de silogismo.
Indefinido.



La lógica aristotélica, también llamada lógica clásica, fue desarrollada por Aristóteles y reelaborada por los lógicos escolásticos medievales. La lógica aristotélica analiza el razonamiento deductivo, que es aquel tipo de razonamiento en el que a partir de unas proposiciones dadas (= premisas), se sigue una conclusión de menor generalidad, que, en cierto modo, ya estaba contenida en las premisas.

La diferencia fundamental entre la lógica aristotélica y la lógica proposicional radica en que la lógica aristotélica obtiene sus conclusiones a partir de la relación entre los términos de las proposiciones y no a partir de las relaciones entre las proposiciones. Es decir, si para la lógica proposicional la unidad mínima con la que se trabaja es la proposición, para la lógica aristotélica es el término.

Llamamos términos a los sujetos y predicados de las proposiciones, que designan a un grupo de elementos o cosas. Así en la proposición "Todos los mamíferos son vertebrados", tenemos dos términos: "mamíferos" y "vertebrados".

Tipos de proposiciones que componen un silogismo: cantidad y cualidad.

Dado que la lógica aristotélica no toma a las proposiciones como unidades indisolubles, sino que parte de un análisis de lo que sucede en el interior de las proposiciones, es importante distinguir aquellos rasgos de las proposiciones que afectan a los términos. Es decir, es necesario tener en cuenta los distintos tipos de proposiciones que hay en tanto afectan a la cantidad o cualidad de los elementos que componen los términos.

Así, en cuanto a su cantidad, las proposiciones pueden ser universales (si dicen algo acerca de la totalidad de los elementos que componen un término) o particulares (si dicen algo acerca de sólo algunos de los elementos que componen un término). En cuanto a su cualidad, las proposiciones pueden ser afirmativas (cuando afirman que existe una conexión entre dos términos) o negativas (cuando establecen que no existe una conexión entre dos términos).

Si establecemos una relación entre cantidad y cualidad tenemos los cuatro tipos de proposiciones siguientes (para abreviar, a estos cuatro tipos de proposiciones se les designa con letras mayúsculas A, I, E, O. La A y la I, con las que designamos a las proposiciones afirmativas, se obtienen de las dos primeras vocales del latín AffIrmo y la E y la O, con las que designamos a las negativas, de las dos vocales de nEgO):

A= Universales afirmativas: "Todos los mamíferos son vertebrados".

I= Particulares afirmativas: "Algunos mamíferos son ungulados".

E= Universales negativas: "Ningún mamífero es unicelular".

O= Particulares negativas: "Algunos mamíferos no son terrestres".

Se llama silogismo (palabra griega que significa conexión de logoi, es decir, de razones o enunciados), al razonamiento deductivo en el que a partir de dos premisas se sigue una conclusión. El silogismo es, pues, la unidad mínima de razonamiento (es, como si dijéramos, el razonamiento más simple que se pueda hacer, cualquier otro tipo de razonamiento se puede descomponer en silogismos).

Pero para que un silogismo sea correcto, es decir, para que pueda ser deducida una conclusión a partir de dos premisas, han de cumplirse una serie de reglas que afectan a los elementos que componen la estructura del silogismo. Vamos a ver, pues, la estructura del silogismo y las reglas.

Estructura del silogismo:

La materia del silogismo está compuesta por tres términos y dos premisas.

Los términos son designados con los siguientes nombres:

1. Término menor: es el que hace de sujeto de la conclusión. Ha de aparecer en una premisa. (Se designa con una "S").

2. Término mayor: es el que hace de predicado de la conclusión y que ha de aparecer en la otra premisa. (Se designa con una "P").

3. Término medio: es el que aparece en ambas premisas y no en la conclusión. (Se designa con una "M").

Las premisas son designadas con los siguientes nombres: (1) Premisa mayor: aquélla en la que aparece el término mayor. (2) Premisa menor: aquélla en la que parece el término menor.

Veamos lo dicho con un ejemplo:

Premisa mayor: "Todos los mamíferos son vertebrados". Término medio: "mamíferos".
Estructura: M-P.

Premisa menor: "Todos los primates son mamíferos". Término medio: "mamíferos".
Estructura: S-M.

Conclusión: "Todos los primates son vertebrados". T. menor: primates. T. mayor: vertebrados.
Estructura: S-P.

Dado el siguiente silogismo:

"Todos los hombres son mortales".
"Sócrates es un hombre".
"Luego Sócrates es mortal"

Indica:

- Conclusión "Sócrates es mortal".
- Término mayor: "mortal".
- Término menor: "Sócrates".
- Término medio: "hombres".
- Premisa mayor: "Todos los hombres son mortales".
- Premisa menor: "Sócrates es un hombre"
- Estructura o figura del silogismo:  M-P
                                                          S-M
                                                          S-P
Es la estructura de la 1ª figura.

- Tipos de proposiciones que componen el silogismo (cualidad y cantidad de cada premisa y de la conclusión): AII

- Modo de silogismo (figura del silogismo y tipos de proposiciones): darii


Dado el siguiente silogismo:

"Ningún europeo es venezolano".
"Todos los caraqueños son venezolanos".
"Ningún caraqueño es europeo"

Indica:

Conclusión: "Ningún caraqueño es europeo".
Término menor: "Caraqueño".
Término mayor: "Europeo".
Término medio: "Venezolano".
Premisa mayor: "Ningún europeo es venezolano"
Premisa menor: "Todos los caraqueños son venezolanos".
Figura del silogismo: P-M
                                    S-M
                                    S-P

Se corresponde a la segunda figura.

Proposiciones que componen el silogismo: EAE
Modo del silogismo (figura del silogismo y proposiciones que lo componen): cesare.

Sólo hay 19 modos de silogismos válidos, pero las combinaciones de figuras y de cantidad-cualidad de proposiciones darían muchísimos más modos. ¿Por qué solo son correctos 19 de ellos? Porque solo esos 19 modos cumplen las siguientes reglas para los silogismos y las premisas.

Reglas del silogismo:

1. Solo puede haber tres términos: mayor, menor y medio.

2. Los términos no pueden tener mayor extensión en la conclusión que en las premisas: esto quiere decir que los términos que aparecen en la conclusión no pueden estar referidos a más elementos que los mismos términos cuando aparecen en las premisas. Por ejemplo, el siguiente silogismo...

"Todos los gasterópodos son ovíparos".

"Algunos gasterópodos no son animales comestibles".

"Algunos animales comestibles no son ovíparos".

Es falso, porque el término ovíparos aparece con mayor extensión en la conclusión que en la premisa mayor. Efectivamente, en la premisa mayor sólo tomamos en consideración un grupo de ovíparos: los gasterópodos. Mientras que en la conclusión hacemos una referencia a todos los ovíparos (pues decimos que en conjunto de "todos" ellos no se encuentran algunos de los animales comestibles).

3. El término medio ha de ser tomado en toda su extensión en, al menos, una de las premisas: esto quiere decir que todo lo que digamos acerca de los elementos del término medio, debe afectar a todos los elementos que componen el término medio en al menos una premisa.

Por ejemplo, el siguiente silogismo...

"Todos los batracios son anfibios".

"Algunos animales venenosos son anfibios".

"Algunos animales venenosos son batracios".

Es falso, porque en ninguna de las dos premisas decimos nada acerca de la totalidad de los anfibios, que en este caso es el término medio.

4. El término medio no puede aparecer en la conclusión.

Reglas para las premisas.

1. Si las dos premisas son afirmativas, la conclusión ha de ser afirmativa.

2. De dos premisas negativas no se puede deducir ninguna conclusión.

3. De dos premisas particulares no se puede deducir ninguna conclusión.

4. La conclusión ha de seguir siempre la peor parte: esto quiere decir que si hay alguna premisa particular la conclusión ha de ser particular, y si hay una premisa negativa la conclusión ha de ser negativa.

Figuras del silogismo.

Se llaman figuras del silogismo a las distintas formas que puede adoptar un silogismo atendiendo a la posición del término medio.

Hay cuatro posibles figuras del silogismo:

1ª Figura:

M-P
S-M
S-P

2ª Figura:

P-M
S-M
S-P

3ª Figura:

M-P
M-S
S-P

4ª Figura:

P-M
M-S
S-P

Modos válidos del silogismo: combinaciones de las figuras del silogismo y sus proposiciones.

Los modos del silogismo son las distintas formas que puede adoptar un silogismo atendiendo a los tipos de proposiciones que lo componen. Combinando modos y figuras tendríamos un total de 64 modos para cada figura, que hace un total de 256 modos distintos. Pero de esos sólo 19 son válidos, pues sólo esos 19 cumplen todas las reglas del silogismo y de las premisas.

Los modos válidos suelen nombrarse con una serie de palabras nemotécnicas inventadas por los medievales para memorizarlos mejor. Los modos con sus nombres nemotécnicos serían los siguientes:

1ª Figura:

AAA, EAE, AII, EOI = barbara, celarent, darii, ferio.

2ª Figura:

EAE, AEE, EIO, AOO = cesare, camestres, festino, baroco.

3ª Figura:

AAI, EAO, IAI, AII, OAO, EIO = darpati, felapton, disamis, datisi, bocardo, ferison.

4ª Figura:

AAI, AEE, IAI, EAO, EIO = bamalip, calemes, dimatis, fesapo, fresiso.


MODOS VÁLIDOS
1ª Figura. barbara, celarent, darii, ferio.
M-P
S-M
S-P
2ª Figura. cesare, camestres, festino, baroco.
P-M
S-M
S-P
3ª Figura. darpati, felapton, disamis, datisi, bocardo, ferison.
M-P
M-S
S-P
4ª Figura. bamalip, calemes, dimatis, fesapo, fresiso.
P-M
M-S
S-P

Indica si los siguientes silogismos cumplen todas las reglas de los términos y de las premisas.

"Todos los jesuitas son cristianos"
"Algún anabaptista no es jesuita"
"Algún anabaptista no es cristiano"

Reglas para los términos.

1. Sólo puede haber tres términos. La cumple: jesuitas, cristianos, anabaptistas.

2. Los términos no pueden tener mayor extensión en la conclusión que en las premisas: no la cumple, porque en la conclusión el término anabaptista tiene más extensión que en la premisa menor. En la conclusión se refiere a los cristianos que es un conjunto mucho mayor que el de los jesuitas.

3. El término medio ha de ser tomado en toda su extensión en al menos una de las premisas: la cumple porque el término medio es "jesuitas" y está tomado en toda su extensión en la premisa mayor. PARA ENTENDER MEJOR QUÉ SIGNIFICA ESTA REGLA PUEDES APLICAR LO SIGUIENTE: EL TÉRMINO MEDIO TIENE QUE ESTAR EN ALGUNA DE LAS PREMISAS EN UNA PROPOSICIÓN UNIVERSAL AFIRMATIVA (A) O UNIVERSAL NEGATIVA (E).

4. El término no puede aparecer en la conclusión: la cumple porque el término medio, "jesuitas" no aparece en la conclusión.

Reglas para las premisas.

1. Si las dos premisas son afirmativas, la conclusión ha de ser afirmativa. No es el caso.

2. De dos premisas negativas no se puede deducir ninguna conclusión. No es el caso.

3. De dos premisas particulares no se puede deducir ninguna conclusión. No es el caso.

4. La conclusión ha de seguir siempre la peor parte: la cumple, porque la peor parte de las premisas es la premisa menor que es particular negativa y la conclusión también es particular y negativa.

No es un silogismo válido porque no cumple la segunda regla de los términos.

Indica si el siguiente silogismo pertenece a algún modo válido:

"Ningún cirujano es poeta"
"Algún poeta es profesor de instituto"
"Algún profesor de instituto no es cirujano"

Reglas para los términos
1. Sólo puede haber tres términos.
2. Los términos no pueden tener mayor extensión en la conclusión que en las premisas
3. EL TÉRMINO MEDIO TIENE QUE ESTAR AL MENOS EN UNA DE LAS PREMISAS EN UNA PROPOSICIÓN UNIVERSAL AFIRMATIVA (A) O UNIVERSAL NEGATIVA (E).
4. El término medio no puede aparecer en la conclusión.
Reglas para las premisas.
1. Si las dos premisas son afirmativas, la conclusión ha de ser afirmativa.
2. De dos premisas negativas no se puede deducir ninguna conclusión.
3. De dos premisas particulares no se puede deducir ninguna conclusión.
4. La conclusión ha de seguir siempre la peor parte.

Dado el siguiente silogismo:

"Todos los hombres son mortales"
"Sócrates es un hombre"
"Sócrates es mortal"

Lógica proposicional:
- Formaliza.
- Lee.
- Describe.
- Tabla de verdad.
- Tipo de argumento.
Lógica aristotélica.
- Reglas de los términos y de las premisas.
- Modo de silogismo

"Ningún colombiano es venezolano"
"Algunos venezolanos son hombres alegres"
"Algunos hombres alegres no son colombianos"

¿Cumple las reglas de los términos y de las premisas?
En caso afirmativo, a qué modo de silogismo corresponde.

(a) Algunos viajeros no son ancianos.
Ningún turista es viajero.
Algunos turistas no son ancianos.

(b) Todos los canadienses son ambidiestros.
Todos los ambidiestros son miopes.
Algunos miopes son canadienses.

(c) Todos los árboles son plantas.
Algunos árboles son arbustos.
Ninguna planta es un arbusto.

(d) Ningún piloto es una azafata.
Todos los pasajeros son azafatas.
Algunos pilotos son pasajeros.

(e) Algunas plantas no son verdes.
Ningún organismo es una planta.
Algunos organismos no son verdes.

(f) Todos los instrumentos son pianos.
Ningún instrumento es una guitarra.
Algunas guitarras no son pianos.

(g) Ningún filósofo es un atleta.
Todos los administradores son atletas.
Algunos filósofos son administradores.

(h) Ningún apicultor es cocinero.
Todos los holandeses son apicultores.
Algunos cocineros no son holandeses

LOS FALSOS ARGUMENTOS: LAS FALACIAS (http://links.edebe.com/yj579x).

La razón es un arma potentísima para conocer la realidad y dominarla. Pero con frecuencia hacemos usos inapropiados de ella o somos sus víctimas. Será, por lo tanto, interesante conocer algunas formas de razonamientos problemáticas. Entre éstas cabe distinguir las falacias. Las falacias son razonamientos incorrectos que tienen la apariencia de un argumento, pero que está incorrectamente construido. También se les suele llamar sofismas o paralogismos. Aunque se suele emplear el término "sofisma" para designar a los razonamientos conscientemente falsos con voluntad de engaño, y reservar los términos "falacia" y "paralogismo" para los razonamientos falsos sin voluntad de engaño.

El primer filósofo del que se conservan estudios sistemáticos de falacias es Aristóteles, quien dedica un escrito titulado Sobre las refutaciones sofísticas a tratar el tema. Posteriormente a Aristóteles ha sido frecuente clasificar las falacias en formales y no estrictamente formales.

Falacias formales.

Son aquéllas debidas a un error en la forma o estructura de la argumentación. Las más frecuentes son:

- La falacia de la ignorancia del consecuente, o falacia de afirmar el consecuente: consiste en concluir la primera parte de una implicación teniendo la segunda. Si p implica q y q entonces p.

Ejemplo:

Si llueve se moja la calle.
La calle está mojada (de la afirmación del consecuente...)
Luego, llueve (...se afirma el antecedente).

Si hay Filosofía, Alberto se duerme.
Alberto está dormido.
Luego estamos en clase de Filosofía.

Si se va, irá al examen.
Va al examen.
Entonces se va.

Si comes mucho, te llenas.
Estás lleno.
Luego, has comido mucho.

- La falacia de negar el antecedente: consiste en negar la segunda parte de una implicación si tenemos negada la primera: Si p implica q y no p, entonces no q.

Ejemplo:

Si llueve, se moja la calle.
No llueve. (de la negación del antecedente...)
Luego, la calle no se moja. (...se sigue la negación del consecuente).

Si hay Filosofía, Alberto se duerme.
No hay filosofía.
Luego, Alberto no se duerme.

Si se va, irá al examen.
No va al examen.
Entonces, no se va.

Si comes mucho, te llenas.
No has comido mucho.
Luego, no estás lleno.

Falacias no estrictamente formales.

Pueden ser clasificadas en dos grupos:

Falacias que dependen del lenguaje empleado (también llamadas falacias de la ambigüedad o falacia semántica): con frecuencia son debidas a la equivocidad de un término. Ejemplos:

a) Los gatos son animales.
Los gatos son un tipo de palanca.
Luego, las palancas son animales.

b) Son muy habituales cuando utilizamos palabras tomadas del lenguaje ordinario en su sentido técnico.

Por ejemplo, si decimos de Marx que es un filósofo materialista, alguien puede entender que le gustaba mucho el dinero, cuando lo que pretendemos decir es que mantiene una metafísica materialista, es decir, que lo fundamento todo en el ser material.

c) Antonio corre mucho y Luis nada. Por tanto, Luis es nadador.

d) Los sexos no son iguales, los derechos no pueden ser iguales.

e) Toda persona que ocasiona una herida a otra es un delincuente.
             Todo cirujano ocasiona heridas a otras personas.
             Luego todo cirujano es un delincuente.

Falacias que no dependen del lenguaje empleado (también llamadas falacias materiales). Las más típicas son:

- Falacias ad hominem (o del ataque personal): consiste en apelar a las circunstancias personales del contrincante para descalificar sus argumentos. En lugar de dar un argumento en contra de una determinada afirmación, lo que se hace es desacreditar a la persona que la ha dicho, dando por supuesto que ello invalida su opinión. Por ejemplo:

a) Argumentar que la filosofía de Nietzsche es errónea, porque éste acabó loco.

b) Si Luis ha dicho que es una obra de arte, no debe valer nada porque él ya ha estafado a mucha gente con falsas obras de arte.

c) Me han dicho que Ricardo no paga a sus amigos la cuota de la peña en la que está. Seguro que será un pésimo ministro de Economía.

d) Bill Clinton engañó a su mujer con Mónica Levinski. Debería dimitir como presidente de EEUU porque no se puede confiar en él.

e) María ha dicho que el Atético de Madrid juega mal. Pero qué va a decir ella que es del Real Madrid.

f) Los médicos afirman que actualmente se come de forma poco sana, pero no hay que hacer caso, ya se sabe que los médicos siempre exageran.

- Falacia del tu quoque (tú también): es un caso especial de falacia ad hominem; consiste en replicar a una argumentación en la que somos acusados de algo, acusando al contrario de lo mismo. Por ejemplo:

a) Supongamos que los dirigentes de un partido político son acusados por los dirigentes de un partido rival de financiación ilegal; y que estos últimos se defienden acusándoles de haber hecho lo mismo. En ese caso su defensa incurriría en una falacia tu quoque.

b) María me ha dicho que mi coche es muy feo, ella que tiene un coche pasado de moda.

c) El padre que va a recoger a su hijo a un control de alcoholemia pero su tasa es aún mayor.

d) La exigencia de dar buen ejemplo a tus hijos, alumnos o hermanos pequeños porque si no eres responsable de que actúen mal.

e) La profesora me ha regañado porque estaba hablando, pero es que los demás también estaban hablando.

f) La programación de la televisión es una basura porque es lo que a la gente le gusta.

g) Tenemos los políticos que nos merecemos.

- Falacias ad populum: consiste en halagar al oyente, o apelar a sus sentimientos con el fin de que admita una propuesta pero sin aportar pruebas reales de la bondad de dicha propuesta. Este tipo de argumentación es frecuente en las campañas publicitarias y los discursos electorales. Defiende una conclusión sin justificarla. Simplemente apela a los prejuicios, sentimientos, emociones, etc. Por ejemplo:

 a) Hay que impedir que entren más extranjeros en España porque roban el trabajo a los españoles y se benefician de la sanidad gratuita.

b) L'Oreal, porque yo lo valgo.

c) Mediamarkt. Yo no soy tonto.

d) El populismo político, es decir, hacer promesas electorales que no buscan el bien común, sino excitar las emociones más irracionales de los votantes, que suelen tener que ver con el miedo.

e) El cliente siempre tiene la razón.

f) Si quieres aprender inglés, siempre avanzarás más con un profesor nativo que con uno que no lo es.

- Falacias ad verecundiam: también llamadas argumentos de autoridad; consisten en defender una tesis invocando a alguna persona de gran reputación, autoridad o poder que haya sostenido esa tesis. Sin duda este argumento tiene cierto grado de validez a falta de uno mayor. Así, si ignoramos totalmente algo acerca de la mecánica relativista es bastante lógico, por ejemplo, apelar a Einstein para defender una tesis que también ha defendido él. Pero lo que no es correcto es atribuir una certeza absoluta a algo sólo porque lo haya sostenido alguien con autoridad y prestigio en la materia. Como si los expertos no pudieran equivocarse nunca.

a) La ley de la gravitación universal es cierta porque lo dijo Newton. No se puede poner en cuestión.

b) Dios existe porque lo dice la Biblia.

c) Esa película es buenísima. Sale Jared Leto.

e) Sócrates es el hombre más sabio de Atenas porque lo dijo el Oráculo de Delfos.

f) El año que viene seguirá habiendo recesión económica en Portugal, porque así lo ha previsto el FMI.

g) Estos cereales son mejores, porque los anuncia la tele.

h) Debe ser bueno votar a Bush, porque lo apoya Julio Iglesias.


- Falacias ad ignorantiam: este tipo de argumentación consiste en pretender que algo es falso porque no se ha podido demostrar que es verdadero (o vicecersa). Por ejemplo:

a) "No se ha demostrado que haya vida fuera de la Tierra. Luego no hay vida fuera de la Tierra."

b) Otro ejemplo: Es seguro que tenemos un alma inmortal. Por más que lo han intentado, nadie ha conseguido probar que la muerte es el fin de todo.

c) El criterio de verificación científica: la teoría es verdadera porque hasta ahora nadie ha demostrado que fuese falsa.

d) Irak tiene armas de destrucción masiva porque nadie ha conseguido demostrar que no las tenga.

e) No se ha demostrado que no existan los unicornios. Por lo tanto, los unicornios existen.

f) Nunca le he pillado siéndome infiel. Por lo tanto me es fiel.

g) Es inocente hasta que no se demuestre lo contrario.

h) No existen planetas habitados fuera del sistema solar, ya que no tenemos ninguna noticia de que los haya.

- Falacias de petición de principio, también conocida como argumentación circular. Cuando para demostrar algo se hecha mano, precisamente, de aquello que se quiere demostrar. Por ejemplo, se pretende demostrar el principio de causalidad (que todo lo que sucede sucede por una causa), argumentando que nada puede existir sin causa. Por ejemplo:

a) Él es ahora el director porque así lo decidió el Consejo. El Consejo aprobó su nombramiento porque era el candidato más válido. Y está claro que era el candidato más válido porque ha conseguido llegar a ser director.

b) Cristiano Ronaldo es el mejor jugador del mundo porque en el Real Madrid solo juegan los mejores.

c) La Filosofía es importante porque es una de las asignaturas que tiene más horas.

d) El argumento ontológico de la existencia de Dios (San Anselmo de Cantérbury): Dios es el ser más perfecto que podemos imaginar; ahora bien, si Dios no existiera aún podríamos imaginar a un ser más perfecto que existiera con todas las cualidades de Dios. Luego si Dios es el ser más perfecto que podemos imaginar, entonces Dios existe.

e) Pienso, luego existo.

- Confundir una relación accidental con una relación causal  o falacia de la falsa causa (conocida por su nombre latino post hoc, ergo propter hoc); que consiste en establecer una relación causal entre dos fenómenos sólo porque uno va después del otro. Por ejemplo:

a) Si tras romper un espejo sufres un desengaño amoroso y atribuyes éste a la ruptura del espejo, simplemente porque una cosa sucedió tras la otra.

b) La obra de teatro fue un fracaso porque el actor principal llevaba una camisa amarilla.

c) Como un gran número de personas muere estando sobre una cama, queda claro que tumbarse en la cama es peligroso.

e) Pasé por debajo de un andamio, vi un gato negro, era martes 13, rompí un espejo mientras se me caía la sal. Por eso suspendí Filosofía.

f) No vengas conmigo que eres gafe.

g) Me pita el oído porque están hablando mal de mi.

h) El efecto placebo.

i) Si conduces un todoterreno es que tienes un espíritu aventurero.


- Tomar la parte por el todo o falacia de la generalización indebida: consiste en deducir un rasgo acerca de la totalidad a partir de observar que se cumple en un caso, o en unos pocos casos. Por ejemplo:  

a) Los analgésicos no me hacen nada. Ya van varias veces que los he tomado y no he notado ningún efecto positivo.

b) Todos los hombres que viven en América son americanos.

c) Todos los suecos son altos y rubios.

d) Todos los jugadores de ajedrez son inteligentes.

- Falacia ex populo: consiste en defender una tesis apelando a que todo el mundo está de acuerdo.

a) Los exámenes no sirven para nada. Todos los alumnos lo dicen.

b) La democracia.

c) Rajoy debe ser un gran presidente porque es el candidato más votado.

d) Debe ser muy majo porque le cae bien a todo el mundo.

h) Es imposible aprobar con esa profesora. Todo el mundo lo dice.

- La ignorancia del argumento: consiste en una confusión de las cuestiones a demostrar. Es decir, se argumenta contra una tesis basándose en algo que no tiene que ver.

a) Suspendí el examen porque el profesor me tiene manía.

b) Tenemos que vigilar las fronteras con todos los medios a nuestra disposición porque son un coladero de terroristas.

- Falacia ad baculum: se sostiene una determinada conclusión no aportando razones sino a través de la coacción, la amenaza o el miedo. Por ejemplo:

a) Has de ponerte el casco si coges la moto, porque si no, te multarán.

b) O estudias o llamo a tus padres.

c) O haces lo que te digo o te dejo.

d) Como vuelvas a llegar tarde te quedas sin el móvil una semana.

- Falacia de ignoratio elenchi: desplaza la cuestión a dirimir a un plano irrelevante y oblicuo que funciona como una cortina de humo sobre el asunto.

Falacia naturalista y falacia idealista.

Hay dos tipos de falacias que merecen una dedicación especial por la trascendencia filosófica de las mismas y por la frecuencia de su uso. Éstas son:

- La falacia naturalista: consiste en deducir un juicio de valor a partir de un juicio de hecho (o bien, definir los valores "bueno", "malo", "justo" como si se tratase de propiedades naturales de las cosas). Por ejemplo:

a) Se parte de que la mujer ha sido encasillada de hecho en un determinado papel (como "ama de casa"), y se deduce de ahí que ese "debe ser" su papel.

b) Las tradiciones. Como siempre se han hecho las cosas de una determinada manera, entonces esa es la manera en que deben hacerse.

- La falacia idealista: contrariamente a la anterior, parte de un juicio de valor para deducir de ahí un juicio de hecho. Por ejemplo:

a) B ha afirmado que X debería estar muerto. Días después X aparece muerto. Inmediatamente se le atribuye su asesinato a B.

b) El profesor dice que los alumnos van a suspender porque no estudian. Llega el examen de evaluación y suspenden todos. Los alumnos dicen que suspenden porque el profesor siempre les dice cosas negativas.

LA LÓGICA DIFUSA (Lofti A. Zadeh).

La idea clásica de conjunto con límites claros y nítidos -por ejemplo, "las mujeres mayores de treinta años"- no permitía reflejar conceptos que los humanos utilizan de forma habitual y que son claves en nuestra forma de razonamiento, como por ejemplo "las mujeres de mediana edad". Nos encontramos frente a lo que Zadeh denominó en 1951 "conjuntos difusos", que permiten describir conceptos como el de "ropa muy sucia" que maneja una lavadora inteligente, o el de "vehículo delantero demasiado próximo" que puede utilizar un automóvil.

Desarrollado este concepto, Zadeh introdujo poco después la lógica difusa, en la que entre lo verdadero y lo falso existen todos los posibles grados de verdad. De alguna manera, la visión tradicional de que las cosas son blancas o negras de paso a una escala de grises que enriquece las posibilidades de analizar la realidad. Así, nuestra lavadora inteligente tendrá en cuenta  que si la ropa está muy sucia, se debe prolongar el lavado, o que si quedan demasiados restos de detergente, hará falta un nuevo aclarado.

Es en la década de los ochenta cuando sus ideas empiezan a dar lugar a aplicaciones de éxito, en aquellos primeros años principalmente en Japón: es el caso del metro no tripulado de la ciudad de Sendai (1987), en el que gracias al carácter gradual de las reglas utilizadas, los procesos de arranque y parada del tren se llevan a cabo con una suavidad inusitada.



7. El pensamiento.

DISTORSIONES COGNITIVAS.

"Existe un hecho evidente que parece enteramente moral: un hombre es siempre presa de sus verdades. Una vez reconocidas, sería incapaz de desprenderse de ellas. No hay más remedio que pagar. Un hombre que cobra conciencia de lo absurdo queda ligado para siempre a él. Un hombre sin esperanza y consciente de serlo no pertenece ya al porvenir. Eso es natural. Pero también lo es que haga esfuerzos por escapar del universo que ha creado. Todo cuanto precede no tiene sentido, justamente, sino considerando esta paradoja."

Albert Camus: El mito de Sísifo.

El pensamiento como rebeldía. En primer lugar contra mí mismo, contra las verdades sobre mí que me tienen atenazado. Verdades de goce, que calman mi angustia por la repetición de ritos en los que me reconozco pero que aplazan una y otra vez mi deseo.

1. Pensamiento y deseo.

El mejor sinónimo para el pensamiento es la creatividad. Y el motor de la creatividad es el deseo. La falta de pensamiento, por el contrario, sería, en terminología lacaniana, el goce. Es decir, la regresión al pasado, la repetición de "ritos" con los que nos sentimos seguros (y en ese sentido son placenteros) pero que nos atrapan en su círculo vicioso y nos impiden enfrentarnos a los retos y desafíos que la vida "nos regala" constantemente. La falta de creatividad, de pensamiento, el goce, la regresión, no nos permiten ocuparnos de nuestro deseo, que abre con creatividad el presente. El lugar donde tenemos que pensar qué es lo que deseamos de verdad.

En buena medida, el pensamiento del deseo deberá desactivar tres peligros del deseo presentes,especialmente en la adolescencia:

- La banalización del deseo: transformar lo que se desea en algo poco importante o desearlo solo a un nivel superficial.

- El embrutecimiento del deseo: desear de manera poco sensible o irracional, como un animal.

- El desencanto del deseo: desear sin esperanza ni ilusión porque en el fondo se cree que las cosas no son lo que parecen.

 2. Inteligencia y pensamiento.

 "La inteligencia es la solución de un problema nuevo para el sujeto, es la coordinación de los medios para alcanzar un cierto objetivo que no es accesible de manera inmediata; mientras que el pensamiento es la inteligencia interiorizada, y se apoya no sobre la acción directa, sino sobre la evolución simbólica del lenguaje, por las imágenes mentales, etc., que permiten representar lo que la inteligencia sensorio-motriz, por el contrario, capta directamente."

 Jean Piaget.

El pensamiento es un proceso cognitivo superior, por el cual las personas utilizan símbolos en lugar de objetos, sucesos e ideas y pueden manipular conceptos e imágenes. El pensamiento es una búsqueda activa que responde no solo a una necesidad de explicar y comprender la realidad, sino también a un deseo de crear. Si no sentimos esa necesidad y no conocemos cuál es el objetivo de nuestro aprendizaje, el pensamiento no se activa.
 
3. Niveles de cognición.

La cognición es el proceso por el cual un individuo reconoce, descubre y comprende la información y  extrae su significado. Los procesos cognitivos (percepción, memoria, aprendizaje) son utilizados por las personas para resolver los problemas de la vida diaria.

a) Bajo:

- Sensación: transformar un impulso nervioso en una experiencia sensorial.

- Percepción: organizar y asignar significado a las experiencias sensoriales.

- Atención: focalizar y seleccionar estímulos determinados.

b) Medio:

- Aprendizaje: adquirir de manear relativamente permanente habilidades, conocimientos y conductas.

- Memoria: codificar, almacenar y recuperar la información.

- Comunicación: dominar el lenguaje comprensivo (escuchar y leer) y productivo (hablar y escribir).

c) Alto:

- Razonamiento: extraer inferencias y llegar a conclusiones válidas.

- Toma de decisiones: proponer opciones, evaluarlas y elegir la mejor.

- Solución de problemas: proponer soluciones, elegir la mejor, verificarla y evaluarla.

- Creatividad: producir muchas ideas, variadas, originales y detalladas. La creatividad es la capacidad de ver las cosas desde una perspectiva nueva y original (flexibilidad de ideas), ver problemas no vistos antes y descubrir soluciones nuevas y eficaces. La creatividad es hija del esfuerzo y de la pasión.

4. Personas no creativas y personas creativas.

Personas no creativas                                        Personas creativas

Conformistas y apáticos.                                   Amantes del riesgo.

Rutinarias y rígidos.                                          Independientes.

Desmotivados.                                                   Curiosos por todo.

Objetivos a corto plazo.                                    Autocríticos. Sentido del humor.

Críticos hacia la novedad.                                  Valoran el cambio.

Reglas y jerarquía.                                              Flexibles.

Temerosos de equivocarse.                                 Aprecian la complejidad.


5. Distorsiones cognitivas.

Son creencias irracionales o hábitos de pensamiento erróneos e imprecisos que deforman los hechos.

- Pensamiento dicotómico (todo o nada): esta forma de pensar, con expectativas ilógicas y con pretensiones de obtener absolutos inalcanzables, origina continuas frustraciones.

- Hipergeneralización: es convertir un hecho o experiencia negativa en una ley general.

- Abstracción selectiva: consiste en fijarse en algunos detalles de un suceso, y no en el contexto.

- Inferencia arbitraria: pensar que no gustamos a los demás o creer que los demás piensan mal de nosotros, sin tener evidencia de ello, y tener expectativas negativas, creer que las cosas nos saldrán inevitablemente mal (adivinar el futuro).

- Razonamiento emocional: se basa en creer que las cosas son como uno las siente.

- "Deberías": procura cambiar los "debería" por "me gustaría"; no son tan exigentes y te sentirás mejor.

- Personalización: es asumir toda clase de culpas sin que tú seas directamente responsable de los hechos.

- Magnificación o minimización: la magnificación aumenta la imortancia de los errores cometidos, mientras que la minimización disminuye nuestras cualidades.

- Evasión de control: el pensamiento fatalista (el destino, fuerzas que nos manipulan) genera pasividad y olvida que cada persona es responsable de su bienestar psicológico.

- Etiquetado: catalogar de forma rígida y simplista a uno mismo o a los demás.

No nos diferenciamos tanto por las distorsiones del pensamiento que tenemos, como por la capacidad de darnos cuenta de que las tenemos. Ser conscientes de ellas nos permitirá relativizar "el goce" con el que insistimos y repetimos en equivocarnos en la valoración de muchos episodios de nuestra vida.

Estas distorsiones, cuando dictan nuestra manera de ser, pueden dar lugar a personalidades muy inseguras, con baja autoestima y con poca flexibilidad para resolver los problemas de encaje entre nuestros deseos y la realidad.

lunes, 23 de enero de 2017

4. La explicación metafísica de la realidad.


Albert Camus: El mito de Sísifo.

"No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio. Juzgar que la vida vale o no la pena de ser vivida equivale a responder a la cuestión fundamental de la filosofía. El resto, si el mundo tiene tres dimensiones, si las categorías del espíritu son nueve o doce, viene después. Se trata de juegos; primero hay que responder. Y si es cierto, como asegura Nietzsche, que un filósofo, para ser estimable, debe predicar con el ejemplo, se comprende la importancia de esta respuesta, pues precederá al gesto definitivo. Se trata de evidencias sensibles para el corazón, mas es preciso profundizar en ellas para que el espíritu las tenga claras."

1ª  Según el autor, ¿la actitud filosófica fundamental es la curiosidad o el agobio?

2ª ¿Cómo llama el autor a las preguntas cosmológicas? ¿Por qué no son ciencia primera?

3ª ¿Por qué el juicio sobre si la vida vale o no la pena es la ciencia primera o metafísica?

4ª Así entendida, ¿la metafísica como ciencia primera, es también ciencia general?

5ª Además de las respuestas materialista y espiritualista a la pregunta metafísica radical, ¿propone el autor alguna otra?

Platón: Menón o de la virtud.

"Menón.- Pero ¿cómo vas a buscar, Sócrates, una cosa de la que ninguna manera sabes lo que es ? Entre tantas cuestiones desconocidas, ¿qué punto concreto propondrás para la investigación? Y, suponiendo que casualmente des con el aspecto acertado, ¿en qué lo vas a reconocer, dado que no lo conoces?

Sócrates- Comprendo lo que quieres decir, Menón. ¡Qué tema tan estupendo de disputa filosófica nos aportas con ello! Es esta la teoría según la cual no es posible buscar ni lo que se conoce ni lo que se desconoce: lo que se conoce, porque, al conocerlo ya, no se tiene necesidad de buscarlo; lo que se desconoce, porque uno ni tan siquiera saber lo que se ha de buscar."

a) Indica los paralelismos entre este texto y el de Camus.


Página 88. Aristóteles: Metafísica.

1) De qué dos tipos de ciencias habla Aristóteles.

Hay una ciencia general y hay ciencias particulares.

2) ¿Crees que usa la palabra "ciencia" en el mismo sentido que el que manejamos en la actualidad?

Ciencia para Aristóteles es todo saber que es capaz de explicar las causas de lo que estudia. Hoy en día, la ciencia también es el saber que explica las causas de lo que ocurre.

La diferencia entra las dos ciencias se encuentra en el tipo de causas que buscan. La ciencia actual se interesa por las variables que intervienen en un fenómeno de tal manera que puedan ser repetidas en un experimento y expresadas matemáticamente. En cambio, las causas de la ciencia de Aristóteles no son matematizables ni buscan ser reproducidas en un experimento. Lo que tratan es de definir la esencia de eso que se estudia: "¿qué es?". La ciencia general explica la causa por la que es lo que es (en lugar de no ser). Las ciencias particulares explican la causa por la que lo que es, es eso en lugar de ser otra cosa.

Además, hay otra diferencia.  A la ciencia actual solo le interesan los fenómenos "observables" (aunque no sean a simple vista como los que se observan por telescopios o microscopios). A la ciencia antigua le interesan sobre todo las realidades inobservables que hacen que las cosas que vemos sean como son. Las metafísicas espiritualistas, por ejemplo, sostienen que la realidad observable es solo apariencia. Que la verdadera realidad está tras las apariencias. Dentro de estas metafísicas espiritualistas, para Platón, por ejemplo, la verdadera realidad no es lo que vemos, sino lo que no vemos.

3) ¿Cuál es la diferencia entre los dos tipos de ciencias de las que habla Aristóteles? ¿Cuál de ellas es la Metafísica?

La ciencia general estudia "el ser" en general. Las ciencias particulares estudian "las maneras de ser". La metafísica o filosofía primera es la ciencia general: qué queremos decir cuando decimos de algo que "es" independientemente de que esa esto o aquello. Es la ciencia que se hace la pregunta más radical y la primera de todas: qué es eso que hace que una cosa sea "algo" en lugar de "nada". Luego estarían las ciencias particulares. Por ejemplo, la física se pregunta por el ser de las cosas inertes (una piedra); la biología por la esencia de las cosas vivas (una planta); la antropología por la esencia del ser humano; la teología por la esencia de Dios. Es decir, la manera de estar vivo, como ser humano, como Dios...

4) Explica la pregunta anterior con un ejemplo.

Dado un ser humano, la metafísica se preocuparía por su entidad, es decir, por su mera existencia, al margen de si esa existencia es la de un viviente pensante. Qué es lo que hace que esta persona en concreto sea. No que sea éste en concreto. Sino que sea en general, independientemente de cualquier otra particularidad: ser esto, viviente, racional, etc. Es decir, qué es lo que hace que éste sea independientemente de que sea éste. No hay pregunta más radical. Por eso la metafísica es la más filosófica de todas las pregunta. Es la primera pregunta. Es la filosofía primera. Y también es la más general de todas las preguntas, puesto que puede hacerse a cualquier cosa que exista; no hay nada a lo que no pueda hacerse esa pregunta.

5) La pregunta de la metafísica general, ¿ha obtenido siempre la misma respuesta a lo largo de la historia del pensamiento?

Se pueden clasificar en dos grandes grupos los tratamientos de los que ha sido objeto la metafísica general: el de las metafísicas espiritualistas y el de las materialistas.

5.1. Las espiritualistas sostienen que, por debajo de la realidad material de la que tenemos experiencia, existe una realidad espiritual que le da sentido. Pero, ¿qué es esa realidad espiritual? A lo largo de la historia destacan tres propuestas espiritualistas, es decir, tres maneras de concretar qué es el espíritu que fundamenta el ser:

a) Idealismo platónico (época antigua). El espíritu es la Idea.

La Idea es la perfección real hacia la que tienden todas las cosas del mundo físico en el que vivimos. Lo espiritual es aquello que permanentemente está llamando a casa cosa a ser lo que es, a ser la mejor versión de sí misma. Esta perfección ideal de cada cosa, no es una utopía (algo que no está en ningún lugar: u-topía), sino que es más real aún que el mundo físico en el que vivimos. En efecto,  el mundo de las ideas es más real que el mundo físico porque es el que llama a lo real físico a serlo de verdad. La Idea no deja que las cosas se pierdan en el caos o en la nada, sino que las llama siempre a permanecer en el ser. Sin la idea, cada ser se iría al caos. Por eso es su fundamento. La Idea es la verdad de cada cosa que se resiste a que la cosa desaparezca.

b) La realidad sustancial cartesiana (época moderna). El espíritu es la sustancia.

Si para Platón a cada cosa le corresponde su Idea (habría tantas Ideas como especies de cosas), para Descartes las cosas (que él llama en latín "res"), se corresponderían con tres regiones diferentes del ser. Que son la "res cogitans" (el fundamento de todas las realidades pensantes y libres, es decir, de las almas), la "res extensa" (el fundamento de todas las cosas que ocupan un lugar, es decir, los cuerpos) y la "res infinita" que sería Dios.  De las tres, solo una es el fundamento primero del ser. Se trata de Dios, que crea a las otras dos sustancias.

c) El absolutismo hegeliano (época moderna). El espíritu es lo absoluto.

Si Descartes unifica el fundamento del ser platónico (disperso en múltiples ideas), en tres ideas fundamentales (el alma, el mundo y Dios), Hegel da un paso más en esta unificación y ya solo habla de un fundamento: el Espíritu Absoluto ("absoluto" porque no hay nada que pueda ser fuera de él).
Todo lo que existe va brotando a lo largo de la historia de este Espíritu Absoluto.

Podríamos decir que la Idea platónica no es absoluta porque la Idea de Árbol no es la misma que la Idea de Pájaro, por eso no es absoluta, es decir, no todo se fundamenta en esa idea sino solo aquello de lo que decimos que es un árbol. Tampoco la "res cogitans" es Absoluta porque además de los seres pensantes y libres existen los seres materiales que no fundamentan su ser material en el ser espiritual. Tampoco Dios es Absoluto porque aunque es la causa creadora de las almas y de los cuerpos, sin embargo Dios no es esas almas y esos cuerpos. Por decirlo de alguna manera, no brotan de él.

En cambio, el fundamento espiritual del ser de Hegel es absoluto porque todo brota de él a lo largo de la historia y no han nada que no lo haga.

Dario Sztajnszrajber: Miles de millones de soles.

“Esta mañana, tras haber oído a un astrónomo hablar de miles de millones de soles, he renunciado a asearme: ¿para qué seguir lavándose?” (Emil Cioran).

Parece lo lógico que en un universo tan vasto y e inalcanzable en su totalidad, cualquier acción humana por comparación pierda sentido. ¿Para qué? ¿Para qué bañarse en la historia infinita del universo? Es la clásica pregunta que llevada a su extremo entiende que si todo al final tiene un final, nada tiene entonces sentido. ¿Para qué? Si igual se termina. ¿Qué sentido tendría algo finito frente a lo infinito? Lo finito que en su sumatoria de finitas finitudes ni por asomo comienza a acercarse a lo infinito, que si lo pensamos en serio como infinito resulta como mínimo impensable. El argumento es simple y contundente, pero conlleva una serie de supuestos: en primer lugar, supone que todo conocimiento debe aspirar al absoluto y que por ello un saber contingente no es un saber en sentido estricto. Segundo, supone que el ser humano posee una capacidad particular de alcanzar un saber universal; o peor, supone que cada ser humano de forma individual puede desde su mente, cerebro, alma, conciencia, o lo que sea, elaborar un pensamiento singular con la posibilidad formal de acceder a lo real en su plenitud. Tercero, supone que la mayoría de las acciones que realizamos en nuestra vida cotidiana –como asearse- se corresponden con algo parecido a un sentido equivalente a ese infinito del cual somos parte. Este supuesto es clave ya que de no ser así, podría estar sucediendo que todo lo que realizamos en la existencia no solo no tenga nada que ver con lo real, sino para peor, que estuviese radicalmente en contra. ¿Y si lavarse fuese un acto que en su realización estuviese destruyendo uno a uno los miles de millones de soles?

Tal vez toda la cultura no sea más que el intento permanente de encontrarle una solución a este dilema. La opción pesimista claramente es dejar de asearse. Dejarse. Frente a lo imposible, retraerse. Es el problema de los absolutos. Puestos como marcos posibles, hacen que cualquier acción resulte insuficiente. Los absolutos idealizan un mundo con un orden fijo frente al cual todo al final es nada: si el único amor verdadero es el eterno, ningún amor tiene sentido; si la única felicidad es la plenitud absoluta, ninguno de nuestros actos nos plenifica. La hipótesis del absoluto desestima toda realidad. La religión del absoluto nos empodera falsamente, como todo relato que frente a la contingencia de lo real nos alivia con destinos trascendentes, aunque inalcanzables.

Pero hay otras formas de pensar esta ecuación. ¿Y si fuera al revés? ¿Y si justamente porque hay miles de millones de soles, entonces lo único que tendría sentido fuese asearse? No porque tenga sentido en términos absolutos, sino justamente por todo lo contrario: frente a la imposibilidad del infinito, lo único posible es lo finito. Como igual todo es inalcanzable, entonces el todo se seculariza en las pequeñas acciones que en su tiempo efímero nos constituyen. ¿Y si el todo fuese cada una de las veces en que nos bañamos, caminamos, nos besamos? Es un todo que no tiene nada de todo, pero que frente a la imposibilidad del todo absoluto se vuelve un todo alcanzable, como quien dice: “esto es todo lo que lo que tengo”. Esta postura más optimista celebra lo efímero a través de una puesta entre paréntesis de nuestra aspiración al absoluto, redireccionando la pregunta por el sentido. Se trueca cierta impotencia por una voluntad de vivenciar el instante, aun sabiendo que los instantes en tanto instantes, no existen.

Política de la existencia: ¿cómo lidiar con el horizonte? Hubo un tiempo en que se creía que el horizonte se hallaba aquí cerca, pero el mismo impulso por alcanzarlo, lo fue corriendo hasta ubicarse a miles de millones de soles. Tal vez el horizonte sea siempre una proyección de nuestras carencias, casi como una figura fantasmal que opera paradójicamente impulsándonos más allá de lo que somos hacia lo que suponemos que deberíamos ser que no es otra cosa que lo que somos proyectado. O tal vez tenga razón Nietzsche cuando frente al anuncio de la muerte de Dios se preguntaba:

 “¿Pero cómo hemos podido bebernos el mar? ¿Quién nos prestó la esponja para borrar el horizonte?”

 Si así fuera, lo que se derrumbaría sería toda dicotomía: el pesimismo y el optimismo necesitan un punto fijo. Pero si no hay un parámetro absoluto, todo es siempre de otra manera. Ni nada tiene sentido, ni solo tiene sentido cada acto específico: podríamos decir parafraseando a Baudelaire que en cada efímero aseo, lo universal se presenta en lo singular. Lo efímero rompe la dicotomía porque todo es efímero. Ni deja de tener sentido asearse, ni se nos juega la vida en cada lavado. De hecho se supone que nos aseamos todos los días. Toda la vida."

- Identifica este texto de Dario Sztajnszrajber los inconvenientes de mantener una metafísica espiritualista absoluta.

5.2. Las materialistas son todas aquellas teorías de metafísicas general que solo admiten la existencia real de la naturaleza: la materia y después la nada. Las propuestas materialistas más destacadas son:

a) El atomismo clásico (época clásica). Materia para los atomistas son los átomos.

El fundamento del ser sería lo que se encuentra en el límite con la nada: átomos, vacío y azar.

A.K. Inoue et al.:  "Detection of an oxygen emission line from a high-redshift galaxy in the reionization epoch". Science, 16 de junio de 2016.

"El universo que hoy conocemos contiene multitud de elementos químicos diferentes, pero en sus inicios solo había un gas caliente e ionizado lleno de electrones e iones de hidrógeno y helio. Después de 400.000 años, el universo se enfrió, y los electrones e iones del hidrógeno se combinaron para formar átomos de hidrógeno neutro.

Nada más sucedió durante varios cientos de millones de años hasta que la primera generación de estrellas se formó, emitiendo una fuerte radiación que ionizó otra vez el hidrógeno, además de sintetizar elementos más pesados, como el carbono y el oxígeno.

El estudio de estos elementos pesados ​​de aquella época remota ofrece pistas a los científicos sobre lo que provocó la reionización, la naturaleza de las primeras estrellas y cómo nacieron las galaxias. Pero hay un problema: el análisis de estos elementos es extremadamente difícil, ya que requiere que los astrónomos encuentren objetos lo más lejos posible, algo que sólo se puede conseguir con los mejores telescopios del mundo.

Se trata de la detección de oxígeno más distante jamás obtenida de forma inequívoca, en una galaxia situada a 13.100 millones de años luz.

Uno de ellos es el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), en Chile. En junio de 2015, astrónomos de Japón, Suecia, el Reino Unido y el Observatorio Europeo Austral (ESO) lo utilizaron para observar una de las galaxias más distantes conocidas a la fecha: SXDF-NB1006-2, localizada a 13.100 millones de años luz. Su corrimiento hacia el rojo (de 7,2) implica que la observamos en una época de 700 millones de años después del Big Bang."


- Identifica en este texto  de A. K. Inoue la actualidad del atomismo clásico.

 Michel Onfray: Cosmos. Una ontología materialista.

"Esculpir la naturaleza no es suprimirla; conocer las leyes de lo vivo en nosotros; aceptar nuestro destino de mamíferos; poner la cultura al servicio de la pulsión de la vida; luchar contra toda pulsión de muerte; saber que lo vivo se abre camino más allá del bien y del mal; vivir el tiempo de los astros más que el de los cronómetros; querer una vida natural como remedio contra la vida mutilada; trabajar para vivir y no vivir para trabajar; coincidir cuanto sea posible con los movimientos del mundo; habitar densamente el instante presente, ser para no tener que tener; vivir siendo y no sobrevivir teniendo; crearse el tiempo de un otium personal; saberse pura materia; conocer el funcionamiento de la propia psique material; distinguir aquello sobre lo que uno tiene poder de aquello sobre lo cual no lo tiene; querer el querer que nos quiere cuando uno no puede actuar sobre él; actuar contra el querer que nos quiere cuando uno puede actuar sobre él; saber que el individuo cree querer lo que quiere la especie; obedecer lo más posible al propio programa más allá del bien y del mal; saber que no estamos en la naturaleza sino que somos la naturaleza; identificar a los depredadores para protegerse de ellos; recusar todo pensamiento mágico; descubrir el mecanismo del propio reloj biológico; vivir según los ciclos paganos del tiempo circular; no ignorar el principio lucífugo de nuestra psique material; conocer las leyes del cielo pagano; hacer descender el cielo a la tierra; superar la episteme cristiana; utilizar la psique para abolir la metafísica; volver al cosmos para superar el nihilismo; apartar de nosotros los numerosos libros que nos alejan del mundo; meditar sobre los pocos libros que nos acercan al mundo; interrogar las sabidurías precristianas con miras a un saber poscristiano; recusar todo saber inútil desde un punto de vista existencial; utilizar la razón contra las supersticiones; reactualizar el Tetrapharmakon epicúreo: la muerte no es un mal, el sufrimiento es soportable, no hay que temer a los dioses, la felicidad es posible; adherirse a un materialismo integral; rechazar la religión facilitadora de ultramundos; persuadirse de que morir en vida es pero que morir un día; preparar la propia muerte llevando una vida adecuada; filosofar para aprender verdaderamente a morir; experimentar lo sublime por medio de la contemplación del cosmos; saber que el hombre y el animal difieren en grado pero no en naturaleza; tratar a los animales como álter egos desemejantes; negarse a ser un animal depredador; excluir todo gesto que inflija sufrimiento a un ser vivo; rechazar que se haga un espectáculo con la muerte de un animal; reconciliarse con los animales; aprender lecciones de los animales; hacer de la etología la primera ciencia del hombre; esforzarse por alcanzar la frugalidad alimentaria; ejercitarse en llevar una vida poética; apuntar seguidamente al ejercicio de una vida filosófica; aumentar la propia presencia en el mundo: tomar prestadas de los artistas sus vías de acceso al mundo; cesar de estar en el mundo viviendo fuera del mundo."

- Puedes apreciar en este texto de Michael Onfray la aplicación de una metafísica materialista a todos los aspectos de la existencia humana.

b) Materialismo histórico (época moderna). La Materia es la mercancía.

 Marx, autor del materialismo histórico, es discípulo de Hegel. Ofrece la versión materialista del Espíritu Absoluto. Si para Hegel el fundamento de todo (absoluto) es espiritual, para Marx el fundamento absoluto de todo es material. Ahora bien, la materia de la que habla Marx no son los átomos de los atomistas. Sino la materia entendida económicamente. Es decir, el fundamento de todo lo que existe son las relaciones de producción que establecen los seres humanos a lo largo de la historia. El Capitalismo es la expresión más evidente del fundamento económico de la realidad. La máxima expresión del Capitalismo es convertir todo lo que existe en "mercancía" que pueda ser representada por un precio. El Capitalismo es una metafísica general porque nada escapa a su lógica mercantilista y monopolística.

Fernando Broncano: Cuando necesitas coaching....

“Cuando necesitas un coaching tu vida tiene mal arreglo. Es la tesis de la película Toni Erdman (Maren Ade, 2016) que se estrena en los cines españoles. Una obra que emplea el humor absurdo para investigar sobre lo absurdo de la vida cotidiana en la nueva forma de la economía cosmopolita. Una ejecutiva sin más horizonte que sus cegueras en la inútil pelea diaria por darle más beneficios a su empresa, recibe la visita de su padre, un pesado que hace bromas absurdas con no se sabe qué motivo y que ahora las dirige contra su hija para ver si ésta recupera la cordura y se da cuenta de lo absurda que es también su vida.  Muy buena, recomendable cinéfila y sociológicamente. La directora tiene una mirada implacable hacia la vida diaria de las empresas de la nueva economía y lleva la película sin mucha compasión. Usa la comedia como un cirujano el escalpelo al abrir un absceso.
Lo que motiva esta breve nota, además de animar a los aburridos a ir a verla al cine, es mi intriga sobre el mundo del coaching (o entrenadores para la vida profesional de la gente). Es muy interesante comprender cómo las relaciones personales de poder, que antes se enmarcaban dentro de las relaciones funcionales del sistema de una empresa, ahora se llenan de componentes retóricos, teatrales, actitudinales,... como si al capitalismo no le bastase con comprar y colonizar los conocimientos y habilidades y ahora necesitase hacerlo con la presentación en el espacio de las relaciones comerciales.


En un momento de la película, la protagonista le pregunta por skype a su coach acerca de sus dudas sobre su lenguaje corporal cuando está siendo respondida por otros o preguntada por los miembros de su equipo. Su coach le responde el problema es que expresa inseguridad “porque todavía escuchas lo que te dicen”.  Es muy intrigante esta respuesta por lo mucho que desvela sobre las formas de adaptación exigidas en la nueva economía. No debes escuchar para que no se noten tus dudas cuando escuchas objeciones. Cuando preguntes, no te debe importar un pimiento la respuestas para que lo que se note sea tu inteligencia al preguntar... La técnica de la retórica de las actitudes e inteligencia emocional es sustituir la sensibilidad por la apariencia de empatía que oculta una profunda indiferencia y una mucho más profunda agresividad y desprecio.”

- Identifica en este texto de Fernando Broncano la capacidad del capitalismo para convertirse en una metafísica materialista absoluta.


Deleuze y Guattari. Capitalismo y esquizofrenia.

"Nosotros sabemos de dónde proviene la carencia -y su correlato subjetivo, la fantasía. La carencia es preparada, organizada, en la producción social (...) Nunca es primera; la producción nunca se organiza en función de una escasez anterior, es la escasez la que se aloja, se vacuoliza, se propaga según una previa organización de la producción".

- En este texto de Deleuze y Guattari se identifica la lógica del capitalismo para convertirse históricamente en fundamento metafísico de la realidad.

6) Aristóteles, ya lo hemos dicho, distingue entre Ciencia general y ciencias particulares. Ilustra esta distinción con los conceptos de "uso predicativo" y "uso existencial" del ser.

La ciencia general estudia la causa por la que es lo que es. Las ciencias particulares explican la causa por la que lo que es, es eso en lugar de ser otra cosa. Hacen, por lo tanto, usos diferentes del ser.

- ¿Cómo usa (estudia) el ser la ciencia general? De manera existencial. "Tal cosa ES".
- ¿Cómo usan el ser las ciencias particulares? De manera predicativa (copulativa). Tal cosa ES eso".

Al uso existencial del ser de las ciencias particulares también lo llama Aristóteles "sustancia primera" (porque lo primero que puede decirse de algo que es es que es. Y al uso predicativo del ser de las ciencias particulares lo llama "sustancia segunda", porque lo segundo que hay que decir de algo (después de decir que es), es decir qué es.

7) Después de explicar la diferencia entre realidad y apariencia, indica qué opciones de relación pueden existir entre esos dos conceptos. Ilustra también esas posibilidades con ejemplos de la historia de la metafísica.

- La diferencia entre realidad y apariencia se remonta a los filósofos presocráticos. Se preguntaban cuál es el fundamento (arjé y logos) de la naturaleza (physis). La physis es la apariencia, el arjé y el logos son la realidad. Por ejemplo, para Tales, la realidad de la apariencia es el agua. La apariencia es lo que se presenta a nuestros sentidos y la realidad es el fundamento de esa apariencia.

- Pueden ocurrir dos cosas: que la apariencia esconda la realidad o que la apariencia muestre la realidad. Dicho en lenguaje coloquial: que las cosas no sean lo que parecen o que las cosas sí sean lo que parecen.

- El idealismo platónico es un ejemplo metafísco en el que las apariencias esconden la realidad. La apariencia es la de un mundo físico que es efímero, desornedado, inclinado a la desaparición. La realidad en cambio, es el mundo de las ideas, cada de las cuales sostiene el ser de todo aquello que aparentemente tiende a dejar de ser. El materialismo marxista, por su parte, que fundamenta realmente todo en el dinero, sin embargo, pretende crear una apariencia por la cual lo que se compra con dinero nos aporta un beneficio no mensurable económicamente. Por ejemplo, el coche que promete a su propietario la felicidad.

- El atomismo clásico es un ejemplo metafísico en el que las apariencias muestran la realidad. En efecto, las apariencias, lo que experimentamos como efímero y cambiante, está fundamentado realmente por átomos que se mueven de manera caótica en el vacío.

8) Además de la diferencia entre materialistas y espiritualistas, éstas pueden ser también clasificadas en monistas y pluralistas. Explica esta clasificación. Revisa la división histórica de metafísicas materialistas y espiritualistas e indica cuáles de ellas son monistas y cuáles pluralistas.

Monistas, serían aquellas propuestas metafísicas que fundamentan la realidad en un solo principio. Por ejemplo, el materialismo marxista o el idealismo absoluto de Hegel.

Pluralistas, serían aquellas propuestas metafísicas que fundamentan la realidad en varios princios. Por ejemplo, el materialismo clásico, el idealismo de Platón o la metafísica de Descartes.

9) Problemas de las metafísicas espiritualistas.

Ya hemos visto los problemas de una de las propuestas espiritualistas, el idealismo absoluto, en el texto de Dario Sztajnszrajber que pueden llevar a un individuo (como expresa bellamente Cioran) a plantearse que no vale la pena lavaRSE (cuidar del ser):

- Solo tiene sentido un sentido absoluto.
- El ser humano es capaz de encontrarlo.
- El ser humano debe comparar siempre su vida concreta con ese sentido.

Veamos, ahora, las dificultades de las propuestas espiritualistas en general:

9.1. Problema epistemológico. ¿Es posible un conocimiento racional y fiable de las realidades ideales de las que no tenemos experiencia sensorial? Recordemos la advertencia de Kant sobre el peligro de caer en la superstición. Por lo tanto, ¿es posible hablar de lo espiritual desde la razón o solo se puede hacer desde la fe? ¿Es posible hablar racionalmente de lo espiritual y hacerlo de forma fiable, o quien lo hace entra ya en el terreno de la parasicología -tipo "Cuarto Milenio"-?

9.2. Problema ontológico. ¿Qué tipo de realidad es esa de la que no es posible tener ningún tipo de experiencia?

9.3. Problema antropológico. En el caso, por ejemplo de Descartes, ¿cómo puede el ser humano unificar en su ser dos principios metafísicos radicalmente distintos? En efecto, el ser humano es cuerpo y alma, dos realidades cuya ontología es una la contraria de la otra: el alma es espiritual, el cuerpo es material. En el caso de Platón el problema se radicaliza, puesto que la vocación del ser humano es vivir como si no tuviera cuerpo ya que su verdadera realidad es el alma: "los que filosofan de verdad se preparan para morir".

10) Problemas de las metafísicas materialistas.

10.1 Problema epistemológico. Las metafísicas materialistas sólo nos permiten hablar de lo que se puede experimentar. Ahora bien, ¿eso no nos llevaría al positivismo más radical? ¿El único conocimiento fiable y racional es la ciencia?

10.2 Problema ontológico. Parece contradictorio hablar de metafísica materialista. Puesto que en la raíz de la palabra metafísica está ir más allá ("meta") de lo físico, de lo material. Ahora bien, si no hay nada más allá de lo material que no sea material, podríamos afirmar que, en sentido estricto, la expresión "metafísica materialista" es una contradicción.

10.3. Problema antropológico. Si toda la realidad es material, incluida la realidad del ser humano, y la materia está sometida a las leyes científicas, ¿se puede seguir afirmando que el ser humano es libre, es decir, que no está determinado por las leyes científicas de la materia? En una fundamentación materialista del ser humano, todos sus procesos "espirituales", mentales ¿son decididos voluntariamente, libremente, o son el resultado de las leyes físicas que gobiernan su cuerpo, su cerebro? ¿Se pueden reducir todos los procesos espirituales del ser humano a bases biológicas, a neurociencia? ¿El amor, en último término, está fundamentado materialmente en procesos neurológicos, cerebrales, o por el contrario hay algo inmaterial que queda fuera de esa fundamentación bioquímica?

11) Desarrolla el problema de la esencia y de la existencia en el ser humano.

La esencia, lo sabemos, es la definición de un ser, lo que le hace ser eso y no otra cosa. La existencia indica su presencia en el ser, lo contrario de la nada. Podemos, por lo tanto, indicar estas equivalencias:

- Esencia: ciencias particulares, ser predicativo, sustancia segunda.
- Existencia: ciencia general, ser existencial, sustancia primera.

¿Qué prima en el ser humano, su esencia o su existencia?

 Sigue el siguiente guión:

- Define esencia y existencia.

La esencia es lo que hace que cualquier ser humano pertezca a la especie humana en lugar de pertenecer a otra especie.

La existencia, en cambio, no hace referencia a una esencia común, sino a una condición común: vivimos compartiendo las mismas condiciones existenciales, pero no porque compartamos de entrada una naturaleza esencial común. Cuando hablamos de "problemas existenciales", por ejemplo, indicamos cómo nos angustian las mismas preguntas sin respuesta. Si compartiéramos las mismas respuestas definitivas, eso sería la prueba de que compartimos una esencia. Pero parece que transitamos toda la vida por esas preguntas... sin respuesta. Se diría entonces que la esencia del ser humano es no tener esencia, sino existencia problemática.

- ¿Cuál de las dos tiene prioridad?

En caso de que la prioridad la tenga la esencia, un individuo definirá su identidad (quién soy) sobre todo por su pertenencia a la especie humana: identidad cerrada.

 En caso de que esa prioridad la tenga la existencia, un individuo nunca podrá definir del todo su identidad, puesto que esta se irá construyendo a medida que viva, que exista: identidad abierta.

- ¿Cuál de las dos es la causa de nuestra identidad?

Si es la esencia la que define nuestra identidad, actuamos en función de lo que somos. Mis actos son una consecuencia de lo que soy.

Pero si es la existencia la que define nuestra identidad, somos lo que vamos haciendo. Lo que soy es una consecuencia de lo que hago.

- ¿Somos libres o estamos determinados?

Si lo que hacemos (existencia) está definido por lo que somos (esencia), se diría que esta definición determina nuestra identidad (quiénes somos): qué somos y quiénes somos serían lo mismo. Somos lo que tenemos que ser.

Si lo que somos está definido por lo que hacemos, en este caso, nuestra identidad es un proceso siempre abierto que está en función de lo que en cada momento decidimos hacer con nosotros. Somos lo que hemos elegido ser.

Soren Kierkegaard. Diario de un seductor:

"He olvidado por completo lo que acaba de pasar. Cuando se tienen diecisiete años y cuando a esta edad feliz se va de compras y se vuelca una alegría indescriptible en la contemplación de cualquier objeto, grande o pequeño, que se toma en las manos, es muy natural que se olviden todas las demás cosas. Ni siquera ha reparado en mi presencia. Estoy situado al otro extremo del mostrador, totalmente ausente de mí mismo. De la pared frontera pende un gran espejo. Ella no piensa para nada en este detalle, pero el espejo sí que piensa y reflexiona. ¡Con qué fidelidad no recoge su imagen! Como un humilde esclavo, abandonado y fiel. Un esclavo para el que ella significa mucho, pero que no significa nada para ella. Se atreve a recoger su imagen, mas no a ella misma; la refleja, pero no la comprende. ¡Espejo desdichado que no puedes guardar su imagen en secreto y ocultarla a los ojos del mundo, sino que, por el contrario, se la muestras a todos los que la quieran ver! Esto es lo que yo estoy haciendo ahora. ¡Qué enorme tortura si el hombre estuviera constituido como tú lo estás! Y, sin embargo, hay muchos hombres que sólo gozan de lo que poseen en cuanto se lo muestran a los demás; que sólo captan el lado superficial de las cosas o de las personas, no su esencia; y que, por consiguiente, lo pierden todo tan pronto como aquéllas se ofrecen en su ser verdadero, de la misma manera que ese espejo perdería su imagen si ella le descubriera por unos instantes el corazón que lleva dentro de su pecho. Si un hombre, incluso en el momento en que corporalmente estás más próximo, no fuese capaz de grabar en su memoria una imagen de la belleza, debería desear sin titubeos estar lejos de ella, no tan cerca que sus ojos terrenos no pudieran ver cuán hermoso era lo que tenía entre sus brazos. De este modo lo que sus ojos carnales habían perdido de vista lo podrían recuperar de nuevo estos mismos ojos en cuanto se alejara un poco del objeto amado. Aparte de que con sus ojos espirituales siempre podría verlo, incluso en ese instante en que se hace invisible a fuerza de estar demasiado cerca, cuando los labios se juntan apretadamente...".

Los Hermanos Marx: Sopa de Ganso. Escena del espejo.

El espejo (la especulación), la reflexión (el reflejo), "se atreve a recoger su imagen, mas no a ella misma", afirma Kierkegaard.  "La refleja, pero no la comprende". ¿Puede decirse otro tanto de la definición de una esencia, fruto de la reflexión y de la especulación? ¿Comprende la esencia al individuo que se ve reflejado en ella? En la escena del espejo de la película Sopa de Ganso de los Hermanos Marx, el espejo, la reflexión se rompe, la imitación sustituye a la imagen. ¿Será capaz de recoger la imagen con la misma fidelidad? Solo si el imitador comprende al imitado, si anticipa su existencia, osa que logra al principio, hasta que la fidelidad solo es posible en el terreno de la parodia; hasta que la parodia se ríe de la imitación. La esencia no puede ser reflejada porque el espejo está roto. Pero tampoco la existencia porque al comprenderse, imitador e imitado, interaccionan, intercambian sus espacios y acaban intentando arrancarse las vestiduras para asegurarse de que el imitador es bien el imitador y no el imitado. La imagen del espejo refleja una esencia que no comprende lo que refleja. El espejo roto, en el juego de la imitación, compone una parodia de la existencia de lo que antes se reflejaba hasta convertirse en un enredo.



ESTO
ES
TAL COSA
Funciones (análogas) del ser
Función sustancial o sustancia (primera). Sujeto.
Función existencial, estar en el mundo, salir de la interioridad de la esencia, hacer efectiva la posibilidad de ser real definida en una esencia.
Función atributiva
Tipos de atributos que se pueden predicar de la sustancia (propiedades de la sustancia).



       - Esenciales (sustancia segunda). Hacen que la sustancia primera sea lo que es.

       - Accidentales.

¿Qué hace que la esencia sea esencial?


      - Realismo: las esencias existen como realidades separadas de las sustancias primeras.

      - Conceptualismo: las esencias solo existen en la sustancia primera o como concepto en la mente.

      - Nominalismo: las esencias son solo nombres.

¿Cuántas sustancias primeras hay?
 - Monismo: unidad original.

          - Pluralismo: diversidad irreductible a una unidad original.



Tipos de sustancias primeras
         - Materiales
          - Espirituales
         - Absoluta


¿Cómo se relacionan las sustancias primeras?







¿Va antes la esencia o la existencia?
         -   Dualismo ontológico.

         - Materialismo.









Existencialismo: al menos en el ser humano, la existencia es previa a la esencia.









Esencialismo: la esencia es previa a la existencia.
¿La(s) sustancias primeras son lo que parecen?
Apariencia y realidad.


¿Cambian las propiedades de la sustancia primera?


          - Las propiedades esenciales son permanentes, estáticas. Si hubiera un cambio sustancial, la sustancia primera sería otra cosa.

         - Las propiedades accidentales son cambiantes, dinámicos. Pero la sustancia primera sigue siendo la misma.
¿Cómo es la existencia de la sustancia primera?

-Necesaria: no puede no darse. Es esencial. Forma parte de la definición de esa sustancia.

- Contingente: puede no darse. No es esencial. No forma parte de la definición de esa sustancia.

- Real: se corresponde con las sustancias primeras.


- Ideal en la mente del sujeto que las piensa (conceptualismo).





  







jueves, 12 de enero de 2017

6. La memoria humana.

CREENCIAS FALSAS SOBRE LA MEMORIA
TEORÍA MULTIALMACÉN

La capacidad de aprender diferencia con claridad al viviente del ser inerte. En efecto, los seres inertes no aprenden. Son rígidos. En cambio, los seres vivos aprendemos, somos flexibles.

Si el aprendizaje es el rasgo distintivo de la vida, la memoria es la característica fundamental de la vida humana. La memoria es nuestro gran don, porque nos otorga una identidad sucesiva en el tiempo y en los diferentes escenarios de la vida. El tiempo solo nos deja la presencia de lo que retiene la memoria. Es el soporte de nuestra historia biográfica.

La psicología cognitiva distingue entre los procesos funcionales de la memoria y los elementos estructurales:

a) Procesos funcionales (qué hace la memoria):

- ADQUIRIR información nueva (codificación).

- ALMACENAR la información de manera organizada (mediante conceptos y esquemas) para que tenga un significado.

- y RECUPERAR la información cuando sea necesario.

b) Elementos estructurales de la memoria (cómo es la memoria):

Teoría multialmacén:

- Memoria sensorial.

- Memoria a corto plazo.

- Memoria a largo plazo: declarativa (episódica y semántica) y procedimental.

Teoría de los niveles de procesamiento de la información.

1. La memoria y el aprendizaje actúan juntos.

Mientras que el aprendizaje es el proceso de adquisición de información nueva o de patrones nuevos de conducta, la memoria sería la persistencia de ese aprendizaje de forma que pueda ser utilizado posteriormenete. Por tanto, la memoria es producto del aprendizaje y el aprendizaje no puede permanecer en el tiempo sin memoria.

2. Creencias falsas sobre la memoria:

2.1. La memoria es una cosa. La memoria no es un organo que podamos ver, tocar o "radiografiar". No existe un lugar concreto en el cerebro donde se almacenen los recuerdos, sino que consta de varios sistemas que nos permiten adquirir, retener y recuperar la información que nos llega del enterno.

2.2. La memoria es un almacén que guarda los recuerdos. Aunque la memoria es el soporte de nuestra historia biográfica, comete errores y distorsiones y se inventa hechos que nunca sucedieron.

2.3. ¡Yo tengo mala memoria! Mucha gente cree que nacemos con buena o mala memoria, y no tratan de mejorarla. Aunque existan diferencias heredadas en la capacidad de recuerdo, estas pueden disminuir ejercitando la memoria.

2.4. Los recuerdos se basan en la percepción y en la experiencia. Siempre que recuperamos un recuerdo, este sufre algún cambio. Nuestra imaginación y nuestra personalidad son capaces de suplir las lagunas de la memoria dramatizando o adornando cualquier acontecimiento. La memoria no es una acumulación pasiva y fija de datos, sino un proceso creativo en el que están implicados la atención y la conciencia, el deseo y la emoción.

2.5. Existe una memoria fotográfica. La memoria no es una cámara de fotos, se parece más a un pintor impresionista. El cerebro guarda la información y, al evocarla, como necesita coherencia, rellena los huecos como puede.

2.6. La memoria se deteriora con la edad. No todas las habilidades memorísticas disminuyen en idéntica proporción. Además, el envejecimiento físico no es el único responsable del deterioro de la memoria; también hay causas psicológicas, como la pereza mental o la depresión.

2.7. Guardar muchos datos trastorna la mente. La capacidad del cerebro para almacenar conocimientos es ilimitada.

2.8. La gente solo utiliza el 10% de su capacidad mental. Esta afirmación nunca ha sido demostrada.

¿Cómo es la memoria (elementos estructurales)? Vamos a estudiar dos teorías sobre la estructura de la memoria:

- La teoría multialmacén de la memoria de Richard Atkinson y Richard Shiffrin.

- La teoría de los niveles de procesamiento de la información de Kenneth Craik y Robert S. Lockhart.

3. La teoría multialmacén de la memoria de Richard Atkinson y Richard Shiffrin (1968).

Reconocieron tres almacenes, que se comunican e interactúan entre sí, con propiedades diferentes en cuanto a la capacidad de almacenamiento, el tiempo que conserva la información, el tipo de procesamiento que realiza de esa información y el tiempo que tarda en olvidar (o perder la información).

3.1. Memoria sensorial.

Registra las sensaciones y permite reconocer las características físicas de los estímulos.

- Capacidad de almacenamiento: ilimitada.

- Tiempo que conserva la información: la icónica (imágenes o figuras) dura un segundo; la ecoica (sonidos y palabras), dos segundos.

- Tipo de procesamiento: sensorial o precategorial.

- Olvido: transmite la información a la memoria a corto plazo; de no ser así, decae rápidamente.

3.2. Memoria a corto plazo.

Organiza, analiza, interpreta, la información transferida por la memoria sensorial antes de pasar a la memoria a largo plazo. Es una memoria de trabajo que integra todos los conocimientos y recuerdos que importan en la situación presente y ante los problemas del futuro.

- Capacidad de almacenamiento: no más de siete items a la vez.

- Tiempo que conserva la información: entre 18 y 20 segundos.

- Tipo de procesamiento: la información es codificada de forma visual y acústica, y en menor medida por signos semánticos.

- Olvido: depende de las distracciones, de nuevas experiencias o de si no se organiza la información de manera lógica.

3.3. Memoria a largo plazo.

Es la persistencia del aprendizaje a través del tiempo. Contiene nuestros recuerdos del mundo físico, de la realidad social y cultural, nuestros recuerdos autobiográficos, el lenguaje, el significado de los conceptos. Nos permite dar sentido a la realidad y predecir el futuro.

- Capacidad de almacenamiento: ilimitada.

- Tiempo que conserva la información: durante unos minutos, varios años o toda la vida del individuo.

- Tipo de procesamiento: codificación semántica cuando el material es verbal (aprendizaje significativo); visual cuando se trata de figuras o gráficos.

- Olvido: depende de la organización de la información para su recuperación, pero goza de una vida casi propia porque lo mismo recuerda que olvida cosas involuntariamente.

Larry Squire distingue dos tipos de memoria a largo plazo:

a) Declarativa: información de  conceptos, hechos datos. Es accesible de forma consciente. Según Endel Tulving hay dos tipos de memoria declarativa:

- Episódica: es la memoria autobiográfica.

- Semántica: almacena el conocimiento del lenguaje y del mundo, sin tener en cuenta las circunstancias de su aprendizaje. Es casi inmune al olvido: los pacientes amnésicos tienen deficiencias en el recuerdo de episodios autobiográficos pero mantienen el lenguaje intacto, el funcionamiento de la inteligencia es normal.

b) Procedimental: información de habilidades, destrezas motoras, de saber cómo hacer las cosas. Es inconsciente y se aprende sin grandes esfuerzos.

4. La teoría de los niveles de procesamiento de la información de Kenneth Craik y Robert S. Lockhart (1972).

Rechazan el modelo multialmacén y consideran que la memoria es un sistema unitario con distintos niveles de procesamiento de la información. La calidad del recuerdo dependerá de cómo se ha procesado la información durante la codificación. Los aprendizajes fácilmente adquiridos, sin esfuerzo, se olvidan más rápido que los aprendizajes difíciles.

5. Recuperación de la información.

Los recuerdos no son copias exactas de informaciones o experiencias, sino que la memoria los reelabora en el momento de la recuperación. Conocer es siempre recordar, pero no lo que fuimos o supimos, sino lo que somos y sabemos ahora.

5.1. Factores que influyen en el recuerdo:

- Recordamos mejor aquello que se relaciona con sucesos emocionalmente significativos (recuerdos vívidos).

- La recuperación de un recuerdo es más fácil si acontece en el mismo contexto donde ocurrió el aprendizaje.

- Recordamos rellenando los "huecos" de la memoria.

- Persistencia: consiste en recordar sucesos del pasado que preferiríamos desterrar de nuestra mente, porque están ligados a nuestra vida emocional. Puede dar lugar al estrés postraumático cuando queremos olvidar una mala experiencia, pero al mismo tiempo es necesaria para la memoria a largo plazo.

- Sugestionabilidad: es la tendencia de un individuo a incorporar información engañosa que procede de fuentes externas a sus recuerdos personales (formar memorias falsas).

- Hipermnesia: es un aumento en la capacidad de retener y recordar hechos que se consideraban olvidados. Se manifiesta cuando una persona toma anfetaminas o padece un trastorno maníaco-depresivo.

- Paramnesia: es la elaboración de falsos recuerdos. Les ocurre a los mentirosos patológicos o a personas que tienen la ilusión de lo "ya visto" y "ya vivido".

- Los retos, la novedad y crear entornos estimulantes pueden rejuvenecer nuestra memoria.

5.2. Factores que influyen en el olvido:

Daniel Schacter considera que los fallos de la memoria no son deficiencias biológicas, sino más bien un instrumento de supervivencia.

- Represión: mecanismo de defensa inconsciente para combatir la ansiedad.

- Déficit de almacenamiento o fallos en la recuperación. Por interferencias (por la competencia entre las experiencias que una persona vive) o por deterioro (por lesión cerebral o por alteraciones neuropsicológicas: Alzheimer, síndrome de Korsakoff).

- Inadecuada codificación del material o porque no se utilizan los recuerdos.

- Contexto inadecuado.

- Poca atención provocada por ansiedad o por déficit de atención e hiperactividad.

- El tiempo: las nuevas experiencias difuminan nuestros recuerdos.

- Propensiòn: refleja la influencia de nuestros conocimientos y creencias actuales sobre el modo de recordar el pasado.

- Prosopagnosia: incapacidad para recordar rostros.

- Amnesia: alteraciones de la memoria a largo plazo originadas por problemas neurológicos o por causas psicológicas. Puede ser anterógrada o de fijación (incapacidad para adquirir nueva información después de una lesión cerebral o desorden generativo, como el Alzheimer), retrógrada (incapacidad para recordar los acontecimientos que han ocurrido antes de la lesión cerebral, pero puede aprender nuevas experiencias), psicógenas (imposibiliad de recordar una experiencia traumática), demencia senil (entre un 10 y 15% de las personas mayores de 65 años), amnesias funcionales -en estudiantes y actores, por ejemplo- (estrés, ansiedad, emociones negativas, miedo escénico).